Saca a relucir toda la iniquidad del sistema social que a los 74 años de edad una persona tenga que exponerse en un piquete para que le reconozcan sus derechos laborales. Es el caso del bracero haitiano Centile Pierre, quien después de pasar 47 años de dura labor en los ingenios del antiguo Consejo Estatal del Azúcar (CEA) ahora una pensión. Daniel Gabriel, otro bracero haitiano de 73 años, mostró los recibos con los descuentos que se le hicieron para el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) desde que comenzó a trabajar en la industria azucarera. Los que participaron en un piquete efectuado el lunes frente a la sede del IDSS quieren que los pensionen o que les retribuya las cotizaciones que han realizado. En esas condiciones están muchas personas, algunas de las cuales no pueden ni siquiera valerse por sus propios medios. Aunque el IDSS tiene grandes dificultades financieras el drama de esos antiguos trabajadores es deplorable y triste. Ojalá se pueda hacer algo.
Senador principesco
El senador Alejandro Williams, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por San Pedro de Macorís, es lo que se llama un príncipe. En primer lugar pasa más tiempo en Estados Unidos que en el país y en segundo goza de inmunidad para violar las reglas legislativas.
El conflicto que protagoniza con cuatro periodistas que lo acusan de amenaza e intimidación es sólo un nuevo episodio en la trayectoria de un legislador que, en la práctica, es sólo una figura decorativa.
A Williams se le considera un hombre afortunado y no precisamente por el patrimonio que se le atribuye. Con él se ha hecho una excepción en cuanto a las excusas.
El reglamento del Senado considera legítimas las excusas por enfermedad, duelo, evento familiar o licencia dada por el pleno, pero en su caso las reglas no se cumplen. Falta a las sesiones sin siquiera dar explicaciones.
Su aura principesca ha determinado que ni siquiera se inmute frente a las denuncias de intimidación que le atribuyen los periodistas Margarita Cordero, María Isabel Soldevila, Norma Sheppard y Adalberto Domínguez. Y todo porque los profesionales han investigado sobre su supuesta vinculación en un fraude al Medicaid.
Sin que se sepan las razones ni siquiera se encuentra en el país. Dicen que está en Nueva York, en donde opera un consultorio de servicios odontológicos.

