No cabe la menor duda de que ha sido otro duro golpe al narcotráfico los cargamentos de 114 kilos de cocaína confiscados el sábado por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). Pero el operativo también pone de manifiesto que el territorio es muy vulnerable a la penetración de las drogas y que incluso se tiene que golpear con más fuerza el criminal negocio. Los 98 y 14 kilos incautados en el aeropuerto Las Américas y en el muelle de Santo Domingo cuando serían transportados a Puerto Rico evidencia a un narco por lo menos con una gran capacidad operativa. Y hasta indemne a los golpes que le han propinado. Cuesta aceptar sólo osadía del narco en el frustrado intento de transportar a Puerto Rico la cocaína incautada por la DNCD. Como no se trata de una industria administrada por loquitos con algún buen contacto tenía que contar el narco para tratar de burlar el cordón de seguridad desplegado por las autoridades.
Muertes suspicaces
La denuncia de que fue provocado el incendio en que murieron dos menores en un reformatorio de Santiago obliga a profundizar las pesquisas sobre el siniestro.
Aunque se descartó que se tratara de un acto criminal, el director regional del Consejo Nacional de Drogas, Domingo Deprat, advirtió que tiene que aclararse la muerte de los jóvenes de 16 y 17 años durante el incendio en la cárcel de Pastor, en Bella Vista.
Los familiares denunciaron que el fuego fue provocado para silenciar a las víctimas porque habían visto a agentes introducir drogas al recinto. Es obvio que el suceso sólo puede aclararse a través de una investigación seria.
Elementos perturbadores como el tráfico de drogas que giran en torno a la tragedia también sugieren una investigación rigurosa sobre la operación del albergue.
Aún se tratara de un accidente la muerte de los dos menores no puede quedar sin aclararse. Y más con la denuncia de los familiares.
El suceso, los frecuentes motines y casos como el que costó la vida al recluso Rolando Florián Féliz exponen el malestar que caracteriza al sistema carcelario. No se puede tapar el sol con un dedo ni negar lo que está a la vista.
Las cárceles andan mal.

