Opinión

Rajatabla

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Hipólito Mejía ganó la candidatura presidencial del PRD al obtener  494 mil 100 votos, de un total de sufragios válidos de 927 mil 72, para un 53 por ciento; Danilo Medina alcanzó en las elecciones internas del PLD, la cantidad de 907 mil 015 votos, de un universo de  un total de un millón 66 mil votos, para un 87.18 por ciento.

El contrincante de Mejía, ingeniero Miguel Vargas Maldonado no reconoció los resultados de la convención perredeista y denunció fraude; los tres competidores de Medina,  al primer boletín levantaron la mano del vencedor. La victoria  de Hipólito fue reconocida meses después tras largas negociaciones en las que intervinieron líderes extranjeros.

Durante el proceso de votación del PRD, que fue relativamente ejemplar, se denunció robos de urnas, dislocamiento del padrón y se dijo que 300 mil personas vinculadas al PLD votaron a favor de Mejía. En las elecciones del PLD no se habló ni de una picadura de mosquito, aun cuando las votaciones incluían un plebiscito para  decir sí o no a la prolongación de las actuales autoridades.

En el PRD  aun no se sabe el paradero político del presidente de la Comisión Electoral, doctor Enmanuel Esquea Guerrero, expulsado sumariamente por la facción perdedora, mientras en el PLD,  el líder de ese partido  felicitó al candidato ganador y ya se reúnen para diseñar estrategia electoral.

En  este país es posible bailar merengue o bachata sin música porque  aquí la gente lleva  esas cadencias en la sangre, sin que haga falta escuchar melodía sonora, porque cada cual tiene su musiquita por dentro, aunque cuando se trata de política no se debe confundir ruido con ritmo ni orden con desorden.

Hipólito Mejía tiene por delante la ardua tarea de unificar a un partido que quedó virtualmente dividido tras su áspero proceso electoral, al punto que  dirigentes de la facción perdedora, como el doctor César Mella, declinan  cargos asignados a control remoto, mientras que Danilo Medina marcha sobre un partido absolutamente  unificado, con la clara  voluntad  política del Presidente de darle un buen espaldarazo.

No deberían confiarse demasiado, quienes creen que  el impacto de la crisis económica global caerá como un rayo sobre la cabeza de Danilo, pues justamente, el candidato peledeista ha diseñado un discurso anti cíclico, que no  contradice ni se adhiere al modelo actual de Gobierno, sino que  tiene  efectos de confluencia o continuidad, especialmente  en lo relacionado con mejor distribución del ingreso y mayor atención a la ética pública.

Yo creo que la campaña electoral va a  resultar intensa, pero al mismo tiempo divertida, pues se presenta una revancha histórica, en la cual Danilo Medina tiene el favor de la historia, porque sin duda este es su tiempo y representa la mejor oferta a mano del electorado.

El Nacional

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