DETROIT. José Ramírez ha paseado su característica arrogancia a través del camerino de los Indios de Cleveland desde su temporada de novato, mucho antes que el bate potente, el cabello anaranjado y el casco siempre a punto de caer.
Hace unos años, algunos se preguntaban cuándo la producción de Ramírez coincidiría con la apariencia. Ya eso no se pregunta para nada.
Ahora, sus compañeros de equipo usan camisas que dicen: “Así es, José”. Ahora, Ramírez consigue hits tras hits con facilidad.
Y ahora, Ramírez es un All-Star. “Es algo por lo que estoy muy contento”, dijo Ramírez, “porque ha sido una meta personal mía y he llegado a ella, uno se siente muy bien, porque mucha gente quiere estar aquí, donde estoy ahora”.
Ramírez comenzará en la tercera base para los Indios en el Juego de Estrellas de la próxima semana, el primer representante del equipo votado por los aficionados desde Juan González en 2001.

