Opinión

Rayo en el horizonte

Rayo en el horizonte

Hoy quiero abundar sobre lo que corresponde hacer a cualquier buen hijo de familia o país, que es estimular de alguna forma todo cuanto siembre  conciencia útil y oportuna. Ahora mismo el mundo se debate y se sacude en distintas formas tratando de digerir los problemas que nos afectan, y  los países grandes y pequeños en desarrollo finalmente arribarán a una posición más confiable, profundizando la buena educación, que obligará a ser más trabajador, más disciplinado, más honesto y mejor ciudadano, pues se ha dañado y desnaturalizado la propia dignidad de la democracia pura y los verdaderos valores que grandes sembraron para ejemplo en vida terrenal.

A propósito de vida terrenal, ¡qué promisor resultó el encuentro del presidente electo Danilo Medina Sánchez, con nuestro cardenal López Rodríguez y los altos representantes de la Conferencia Episcopal Dominicana. Medina expresó que nuestra iglesia es la institución de más prestigio moral, pues, como ninguna otra, comprende las demandas y los problemas.

Otro relevante rasgo, fue el notorio regocijo en el Día de los Padres. Con el Día de los Padres revivió momentáneamente el panorama y la sangre que da vida económica al desarrollo se vio florecer en rasgos que nos llamaron la atención y hemos querido hoy felicitar, porque así se motivan conciencias, especialmente los padres, timón con su compañera madre de hijos para crecer y multiplicarse, pero cuando haya desaparecido el amor conyugal, el respeto a su esposa debe permanecer. No podemos seguir viendo, como sociedad, el caso de tantos hombres que matan a sus esposas, y hasta a sus hijos, como si estuviéramos todos perdiendo el juicio.

Cuanto se comete la monstruosidad de matar a su propia compañera y hasta a sus hijos como seguimos viendo, peligroso desvarío que demanda con urgencia recias medidas de orden clínico y profunda voluntad del gobierno, patronos y ciudadanos responsables, si queremos disfrutar mejor el paso por la Tierra, en nuestras vacaciones de la muerte, que es la vida.

Insisto en que el desgraciado problema de la desunión ahoga el mundo y a nuestro amado pueblo, donde tantos han perdido hasta sus vidas para que seamos mejores,  pero vemos como sale a flote la división o desunión hasta en familias, partidos,  organizaciones, aunque algunas la amortiguan  o la blindan dictactorialmente;  pero se siente hasta en los artistas, que son células que colindan con Dios espiritualmente, con su arte variado y melodías musicalizadas,  aunque en  verdad también gritan armónicamente las  quejas y protestas por las injusticias que seguimos sembrando, olvidando que lo que se siembra se cosecha.

El Nacional

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