No dejan de asombrar las razones de seguridad planteadas por la Procuraduría Especializada contra la Corrupción Administrativa para solicitar la declinatoria del proceso por malversación de fondos contra el alcalde de San Cristóbal, Raúl Mondesí. Resulta muy extraño que las autoridades de la provincia no sean capaces de garantizar el orden público y que los magistrados se sientan intimidados durante la ventilación de un proceso judicial.
En otras circunstancias las autoridades han sabido adoptar estrictas medidas de seguridad, pero en el caso de Mondesí, quien según el Ministerio Público se hace acompañar de un séquito de decenas de personas, no se pueden garantizar las previsiones.
Mondesí está acusado de malversar más de 300 millones de pesos, pero los tribunales no han podido decidir si lo envían o no a juicio por los cargos que se le imputan. La solicitud de declinatoria a una corte del Distrito Nacional deja ver que es por miedo que no se ha fallado en San Cristóbal.
