Opinión

RD cumplió

RD cumplió

En vez de decretar el fracaso del diálogo entre Gobierno y oposición de Venezuela, mejor sería asumir que ese ejercicio ingresó en un receso indefinido porque se han dejado abiertas las puertas para continuar por ese camino, aunque en cualquier escenario República Dominicana ha cumplido con su misión de promover convivencia en vez de confrontación.

Nunca se dijo que sería fácil lograr un acuerdo definitivo que pusiera fin a tan compleja crisis política, económica, social y humanitaria que padece Venezuela, pero es claro que se ha progresado en lo que debe ser una incesante búsqueda de puntos coincidentes entre las partes confrontadas.

Previo a las conversaciones formales entre misiones del Gobierno del presidente Nicolás Maduro y de la oposición política, se convino en señalar que no habría acuerdo hasta que todos los puntos tratados fueran objeto de consenso, por lo que debe suponerse que solo restarían algunos temas para que el humo blanco salga por la chimenea.

Con el ejercicio arbitral del presidente Danilo Medina y del expresidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, Santo Domingo se convirtió en la capital continental del diálogo político que procura solución al drama venezolano.

Mientras aquí se habló de paz y de concertación basada en principios democráticos, en Washington, Buenos Aires y Lima se estimuló la confrontación, intervención y las sanciones económicas y políticas contra Venezuela, lo que indica que en Santo Domingo se promovió el diálogo y en otras partes la ley del garrote.

En vez de felicitar al Gobierno dominicano y a los países participantes por tan trascendente iniciativa dialogante, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, en inusitada gira latinoamericana gestionó la adhesión de México, Argentina, Perú y Colombia al propósito de Washington de cerrar aún más el cerco económico contra Venezuela.

En vez de desalentar, lo que conviene a Venezuela y a todo el continente es insistir en que Gobierno y oposición retornen al diálogo, en el entendido de que la alternativa sería confrontación y caos, por lo que ha hecho bien el mandatario dominicano en dejar abiertas las puertas de la República para continuar por ese camino.

Se resalta que frente a la crisis de Venezuela, República Dominicana ha asumido una conducta cónsona con la de una nación soberana, democrática y solidaria, que rechaza toda forma de intervencionismo e intromisión, quizás porque ha sufrido en carne propia ese tipo de agresión o flagelo imperial.

El Nacional

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