Revisando estadísticas sobre seguridad en la región del Caribe y Latinoamérica llegamos a la conclusión, sin temor a equivocarnos que República Dominicana goza de una amplia ventaja frente a las demás naciones.
Esto le ha valido el reconocimiento de sus competidores en materia de turismo. Aquí como en cualquier parte del mundo, incluyendo a Estados Unidos, pudiera presentarse un caso aislado de raterismo en cualquier polo turístico, pero esa no es la norma.
La seguridad turística en la República Dominicana es un plus frente a nuestros competidores sanos de toda la región del Caribe y América Latina.
Las estadísticas de flujo de turistas son claras. República Dominicana atrajo a 20.9 millones de turistas extranjeros durante el período 2015-2018, según los datos del Banco Central.
La última encuesta sobre “opinión, actitud y motivación” aplicada a los turistas revela que los extranjeros eligieron a República Dominicana como destino para disfrutar de sus vacaciones por: la calidad de las playas (31.3%), el clima (19.1%), la hospitalidad (17.4%), por su conexión con amigos y relacionados (12.0%), por los precios razonables (8.1%) y por razones de trabajo (4.9%).
Los dominicanos siempre nos hemos caracterizados por ser solidario con los más débiles al igual que con nuestros visitantes, al extremo que llegamos hacerlo hasta con los conquistadores españoles.
Somos una población de gente de sonrisa a flor de labios, aunque al mismo tiempo carguemos un fardo de problemas personales. Eso somos los dominicanos y el mundo lo sabe.
Somos una nación de gente buena que tenemos dificultades como los habitantes de cualquier otra nación, pero aún así nuestros visitantes pueden caminar en las calles, disfrutar de nuestros recursos naturales, y a ritmo de merengue y mangulina vivir nuestro arte.
En un momento en que el mundo tiene los ojos puestos sobre este pequeño pedazo de isla, como resultado de una campaña internacional que pretende destruir nuestra principal industria: El turismo, se hace más que necesario replantearse la necesidad de una unificación total de todos los dominicanos para decir a una solo voz: ¡Aquí no!

