The Wall Street Journal
BEIJING.-Tres de las economías más potentes de Asia China, Japón y Corea del Sur se están estancando a medida que la demanda por sus bienes se evapora en Estados Unidos y Europa. Además, hay escasos indicios de que un aguardado aumento del consumo chino ayude a mantener a flote la economía global.
La crisis financiera ha frenado el crecimiento de China a casi la mitad en apenas un año: su Producto Interno Bruto se expandió 6,8% en el cuarto trimestre de 2008, en comparación al mismo período del año anterior. El crecimiento para todo el año fue de 9%, según cifras oficiales, lo que representa una brusca desaceleración frente al 13% registrado en 2007.
El bajón en China está empezando a arrastrar a sus vecinos, que en los últimos años se habían beneficiado de la demanda china por su maquinaria y componentes. Los esfuerzos del gobierno para estimular el consumo se han topado con la cautela de los consumidores y un legado de políticas gubernamentales orientadas a alentar la inversión de las empresas en lugar del gasto de las personas.
Estas son malas noticias para sus socios comerciales en Asia y el mundo entero, que esperaban que el gobierno pudiera apuntalar el crecimiento global mediante un aumento de sus importaciones, en vez de socorrer a sus propios exportadores.
El jueves, el Banco de Japón dejó las tasas de interés en 0,1%, pero redujo las proyecciones de crecimiento y precios en forma tan drástica que desató temores de que la economía caiga en una espiral deflacionaria. El banco central prevé una contracción en los próximos dos años y un descenso en los precios.
Las exportaciones de Japón a China se habían mantenido bastante resistentes, pero los envíos de mercancía empezaron a decaer en octubre y desde entonces no han dejado de perder fuerza. En diciembre, Japón exportó 750.000 millones de yenes (unos US$8.390 millones) en bienes a China, 36% menos que un año antes, según datos divulgados ayer por el Ministerio de Finanzas. «Sabíamos que las exportaciones con destino a China se estaban reduciendo, pero nos sorprendió la magnitud y la virulencia del declive», dice Akira Maekawa, economista de UBS Securities, en Tokio.
La economía de Corea del Sur, por su parte, está cayendo a un ritmo mucho más acelerado del previsto hace apenas unas semanas. El banco central informó el jueves que el PIB se encogió 5,6% en el cuarto trimestre frente al trimestre anterior. Una de las principales razones del bajón fue un declive de la producción, reflejo de un descenso en las exportaciones a China, su mayor consumidor. En diciembre, las exportaciones de Corea del Sur a China declinaron 35%, una caída más pronunciada que la pérdida total en exportaciones de 17,9%.
Singapur, ciudad-estado impulsada por las exportaciones, sufrió la mayor contracción de su historia en el cuarto trimestre de 2008. Ayer, el gobierno previó que el PIB se contraerá 5% este año y anunció un paquete de estímulo.
Muchos de los bienes que los países asiáticos exportan a China son componentes que se incorporan a productos terminados que luego son exportados a EE.UU. y otros mercados.

