Opinión

Reflejos de un fracaso

Reflejos de un fracaso

Desde mi punto de vista constituye no solo un error considerar que la situación social en República Dominicana se está deteriorando sobre la base de los recientes acontecimientos que se han suscitado en diversas zonas del territorio nacional que son reflejos de un tipo de violencia, sino que concluir de esa forma representa una explicación acomodaticia, reduccionista e injusta al evaluar el fenómeno.

Las cosas en este país vienen transitando una senda horrorosa desde hace muchísimo tiempo y a lo que asistimos en la actualidad no es más que una vertiente de los resultados previsibles ante las causas que hemos ido construyendo como nación. Asombrarse de ese tipo de manifestaciones es pretender dar la espalda a una realidad que es inocultable, o ignorar el funcionamiento de los entornos económicos, sociales y políticos.

Nueva vez se insiste en la equivocación de enmarcar la delincuencia en los hechos violentos en los que en la generalidad de las ocasiones se ven involucrados ciudadanos de la marginalidad. Del otro lado, se pretende eludir distintos tipos de delincuencia cuya visibilidad es de mucho mayor nivel de discreción, pero capaz de producir acciones de superiores expresiones de violencia, cuyo costo económico para la nación es incuantificable y lo que es peor, suele estar en el epicentro de las razones que producen la otra delincuencia.

Lo que sucede es que, como era de esperarse, la problemática afecta cada vez a más personas de las que, por razones de posicionamiento social se consideraban inmunes a sus garras, sin comprender que se trata de una onda expansiva que cada vez abarcará superficie más extendida.

Nada de lo que estamos presenciando es casual, todo lo contrario. De continuar repitiéndose idénticos errores, preparémonos para enfrentar su crecimiento sostenible. En ese instante quizás despertemos ante la magnitud de nuestras pérdidas particulares.

Las expectativas no pueden ser peores. Los responsables mayores de haber propiciado un escenario tan preocupante, al carecer de respuestas adecuadas para construir una sociedad diferente persisten en implementar fórmulas fracasadas.

En vez de atacar orígenes de problemas, combaten efectos. Nada de reducir desigualdades. Desdeño ante la corrupción rampante. Imposible terminar impunidad. Cooptación descarada de poderes públicos.

Desinterés en institucionalizar. En vez de insertar la reforma policial y militar dentro de una reingeniería general del Estado, aplican parches inocuos o arrojan sus miembros a las calles a apresar o matar sus iguales porque los de la otra delincuencia, son sus jefes.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación