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Reforma y COVID-19

Reforma y COVID-19

Orlando Gome

Por Orlando Gómez
(orlando.gomez@gmail.com).-

A pesar de las actuales circunstancias políticas y electorales, el uso de la política fiscal es una herramienta determinante para las autoridades poder hacer frente a las necesidades económicas derivadas de la pandemia del COVID-19, y dar uso a la misma no debe ser objeto de tabú ni para el Gobierno ni una propuesta descabellada para los partidos de oposición que buscan ser alternativa de gobierno.

La economía dominicana, no obstante la abundante liquidez en su sector financiero gracias a las oportunas medidas del Banco Central, va a empezar a enfrentar una crisis de solvencia en los múltiples sectores que han sido impactados por esta pandemia.

Aunque la asistencia estatal directa puede servir como un paliativo temporal a ese impacto, un reajuste fiscal representa un mayor estímulo a la inversión de mediano y largo plazo que desesperadamente van a necesitar muchos negocios para poder sobrevivir los próximos meses.

Por supuesto, el Estado que ha visto su déficit fiscal inflarse de forma significativa para hacer frente a esta crisis, también necesita poder recuperar su capacidad de recaudación por vías más creativas para poder sostener el gasto y los estímulos directos mientras perdure esta crisis.

Más aún, la estructura tributaria debe ser adaptada a la realidad de la enfermedad y a las necesidades sanitarias que se sostendrán por al menos un año. En ese sentido, los impuestos a las telecomunicaciones, que impactan directamente al trabajo remoto y a la posibilidad de correr la economía preservando el distanciamiento social, deben ser eliminados. Lo mismo debe ocurrir con impuestos, como el que aplica a las transferencias electrónicas, que castigan las conductas que precisamente necesitamos que sean adoptadas para evitar la propagación del virus.

Comprendo que hablar de una reforma fiscal faltando poco más de un mes para unas elecciones es inaudito, pero para los que hemos vivido en el planeta Tierra en los últimos 2 meses lo que puede ser o no inaudito ha subido unos cuantos niveles. Y las necesidades de las personas y del Estado para hacer frente a esta pandemia se supone por encima de cálculos políticos.

La herramienta fiscal, es quizás la más importante en la caja de herramientas del Estado en escenarios como el actual donde empezamos a vivir una crisis de solvencia y no de liquidez, y usarla para estimular a que esa liquidez se distribuya de forma sana y confiada hacia el resto de la economía.

Lo único que hace falta para desplegar esa avasallante influencia del Estado sobre nuestra economía es poner de lado la política para favorecer la creación y el mantenimiento del empleo.

El Nacional

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