Por más que las autoridades se esfuercen en diferenciar el Viejo y el Nuevo modelo penitenciario, la realidad sobre las prisiones parece la misma. Por lo menos de acuerdo con los incidentes y las permanentes quejas de reclusos de ambos sistemas. Mientras en la cárcel de
El Seibo, que pertenece al antiguo sistema, las autoridades detectaron la fabricación de ron y armas blancas por parte de los presos (supuestamente para consumo interno), en San Pedro de Macorís, registrada en el nuevo, 13 reclusos resultaron heridos durante una reyerta entre ellos y por disparos de los centinelas para imponer el orden.
Pero en La Victoria, el joven de 19 años Cornelio Acosta Medina, quien apenas llevaba una semana preso, fue muerto de un disparo cuando se dice que trataba de fugarse. Los incidentes indican que el drama carcelario responde al mismo patrón, y de existir algún tipo de diferencia es sólo de matices. Pero las autoridades tratan de engatusar incautos con un rejuego conceptual que no es más que fonético.
