El pasado 24 de agosto, el Poder Ejecutivo nombró como embajador alterno en Viena a Néstor Cerón Suero, quien según se nos informó viajó a Viena a juramentarse y regresó a los dos días a vivir en este país, supuestamente como coordinador de la campaña presidencial de Reinaldo Pared.
Nada fuera de lo cotidiano, en esta isla de falsas posturas y falsos discursos políticos, sino fuera porque NéstorCerón Suero sustituye en el cargo a Gilka Meléndez, una profesional con 32 años de experiencia institucional en la ONU, quien además de recibir la Medalla al Mérito de la Mujer en el 2006, recibió del mismo Senado, en el 2004, un pergamino de reconocimiento por su labor en favor de las mujeres, y población dominicanas.
Empero, si ese cambio nos sorprendió, lo que nos dejó estupefactas es el historial del hoy coordinador de campaña de Reinaldo Pared, quien según reporta el periódico Hoy, del 3 de abril del 2009, y cito: fue retirado como embajador del Ecuador por “las quejas presentadas por el Departamento de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, por violencia de genero.
El gobierno de Ecuador solicitó su retiro cuando las feministas ecuatorianas tomaron en sus manos el caso de una joven a quien Néstor Cerón Suero atropelló, alegando que era embajador y que ella no tenía derecho a detenerlo en ningún lado”.
El Hoy reporta que: “Según se dijo, la joven policía sufrió lesiones permanentes en las piernas, por lo que el presidente Leonel Fernández llamó personalmente al presidente Correa para pedirle disculpas y en nota de la Cancillería le mandó las disculpas del país”. Y, cito: “En los medios de TV y periódicos digitales del Ecuador se presentan las imágenes del embajador en momentos en que discutía con la joven policía, cuando el diplomático intentaba entrar en un lugar donde estaba restringido el tránsito por trabajos que se estaban realizando”.
Y si este nombramiento refleja la calidad moral del candidato Reinaldo Pared, imagínense lo que implica para un presidente que, como Danilo Medina, se proyecta (ver entrevista con Jatna) casi como un prócer.
Al final, estos hechos se agradecen, porque reafirman nuestra convicción sobre la falsedad del discurso de la generalidad de políticos gubernamentales en lo que concierne a las mujeres. Solo lamentamos que de nuevo tengamos que, avergonzados, pedirle perdón al pueblo ecuatoriano por este agravio, vía su embajada en el país, y en particular a su movimiento de mujeres.
Y reafirmarles, que aquí estos abusadores estructurales, hoy revestidos de inmunidad diplomática, gracias a la falta de escrúpulos de un candidato a la presidencia de la nación, no pasarán, aunque le pese al demonio y toda su compañía.

