A pocas horas de que este artículo salga a la luz pública se estarán renovando los bufetes directivos del Senado y la Cámara de Diputados. Reinaldo Pared Pérez y Julio César Valentín estarían repitiendo en la presidencia de las cámaras legislativas por otro período de un año.
Pared y Valentín fueron escogidos por los legisladores del Partido de la Liberación Dominicana. Los legisladores de la oposición, entiéndase del PRD, no tienen otra alternativa que aprobar en ambas cámaras las planchas únicas que serían presentadas, porque la fuerza numérica del partido blanco es insuficiente y no se expondría a una derrota innecesaria.
Los legisladores perredeístas están conscientes de sus limitaciones, pero además, no tienen mayor objeción con la reelección de Reinaldo y Valentín, dos personas respetuosas del orden parlamentario. No se conocen quejas de trato discriminatorio hacia legisladores opositores y en ambas cámaras laboran miembros de diferentes partidos.
En sentido general, hay una valoración favorable a su gestión. Ahora, deben trazarse el reto de superar, en este nuevo período, su propia labor, conociendo y aprobando proyectos que beneficien a las mayorías, enmendar posibles errores y procurar una mejor percepción de la gente respecto a la imagen del legislador.
Se habla mucho de los supuestos privilegios de los legisladores y soy partícipe de la discusión de algunos aspectos, pero si hay un poder del Estado donde todo su desenvolvimiento económico está transparentado, inclusive en el Internet, es el Congreso Nacional.
Las críticas hacia los legisladores son muy viejas, a veces por razones justas, pero otras veces es por envidia proveniente de personas de una clase media a quienes históricamente el Congreso Nacional les ha resultado atractivo. Eso también es parte de la democracia.

