El político o funcionario que insista en propagar y llegar a hacer realidad la frase «el fin justifica los medios», atribuida sin fundamento al filósofo italiano Nicolás Maquiavelo, se convierte en un ente social amante de la actividad política sin ética y sin moral.
En tal virtud, ese político o funcionario pudiera llegar a gozar de privilegios inimaginables o de riquezas cuestionables en un abrir o cerrar de ojos. Sin importarle para nada que es responsabilidad basada en valores del auténtico líder justificar el bien común en democracia y la transparencia en la administración pública.
Sin la praxis de lo ético y lo moral dentro del campo de la política resulta imposible gobernar a favor de la inmensa mayoría de la sociedad.
El PLD como partido gobernante (de modo especial su comité político y su comité central) ha de recordar siempre el comportamiento ético durante todo el transcurrir de su vida pública de su líder eterno, Juan Bosch. De hecho, nunca estuvo encima del escritorio del maestro el axioma de que «el fin justifica los medios».
No es verdad que todo ejercicio de la política resulta mucho más gratificante cuando los actores se empoderan de la frase ya mencionada para de ese modo pretender alcanzar sus objetivos.
Todo lo contrario, a la larga, se termina desacreditado y señalado como un ser humano agresivo y ambicioso. Sería un verdadero éxito si los morados, los viejos y los nuevos, releyeran los libros de Juan Bosch. Ojalá lo hicieran, puesto que valdría la pena.

