Algunos jóvenes, dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano, han caído en un reprochable irrespeto, al usar expresiones despectivas contra viejos líderes de esa organización, a los que califican de obstáculo y retranca.
Todas las entidades, incluyendo las políticas, requieren renovación en todo el sentido de la palabra y estoy de acuerdo, en el caso particular del PRD, con la presencia de caras nuevas en sus organismos de dirección, pero es necesario que el ascenso de esos jóvenes se haga acompañar de ideas innovadoras y progresistas.
En el partido blanco, sin embargo, quienes hablan de valores éticos, socialismo democrático y escuelas de cuadros, son personas que hace muchos años están peinando canas.
Muchos de esos viejos robles, que superan los 70 años, vienen luchando por los derechos humanos y la democracia dominicana desde los tiempos de la tiranía trujillista. También se jugaron la vida en la Revolución de Abril de 1965 y enfrentaron con valentía el terror político de los doce años del doctor Joaquín Balaguer, por lo que las posiciones que ostentan se las ganaron y nadie les ha hecho regalo.
Los puestos de dirección se ganan, no se heredan ni se regalan. Y la actividad política no se puede equiparar a las disciplinas deportivas, como campo y pista, baloncesto y béisbol, para sólo poner tres ejemplos, donde la juventud y la fuerza física son determinantes en el rendimiento. En política las convicciones éticas, morales e ideológicas son preponderantes, independientemente de la edad de la persona.
Esas convicciones, lamentablemente, resultan escasas en la gran mayoría de los jóvenes que hacen vida política en los dos partidos mayoritarios. Un alto porcentaje de jóvenes dominicanos, inclusive, es víctima de vicios y el fenómeno de la transculturación les lleva a exhibir conductas que riñen con las costumbres tradicionales de la sociedad dominicana y la promoción de falsos valores.
Esos jóvenes, supuestos estrategas del equipo de Miguel Vargas Maldonado, debían de ser desautorizados por quien ellos llaman el nuevo líder del PRD, pero hay una vieja máxima dominicana que dice: El que calla otorga, de manera que resulta sencillo deducir el origen de esos términos difamatorios e injuriosos.
Los denominados viejos robles del PRD merecen rendimiento de honor por su brillante hoja de servicio en beneficio de la democracia dominicana. Se trata de gente que merece respeto, que jamás debían agraviarse por razones de edad. Respeta las canas, rinde al anciano sabio los mismos homenajes que haces a tu padre, dice Focílides.
Ingnar Bergman señala que Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. Esa experiencia, ecuanimidad y concepciones avanzadas que muestra la ortodoxia perredeísta todavía se necesita.
Los jóvenes del PRD tienen el legítimo derecho en aspirar al ascenso y ocupar las posiciones cimeras, pero es el tiempo, el trabajo y sus concepciones progresistas que se encargarán del relevo político. Incentivando el clientelismo y promocionando falsos valores se descalifican.

