La semana pasada fue rica en acciones políticas. Lo primero fue el acuerdo del Partido Reformista Social Cristiano con el Partido de la Liberación Dominicana, otra vez, que se transmitió al mundo en acto costosísimo nunca visto. Me recordó cuando Antonio Guzmán, en plena Asamblea Nacional, y en presencia de invitados especiales, le dijo al presidente Balaguer, que entregaba el mandato, una serie de críticas, y yo sufría por la reacción humana del maestro. Posteriormente comenté con Balaguer aquel momento, y me dijo: No me paré de aquel acto y dejé al nuevo presidente solo, por sentido de decencia y por el precio que hay que pagar en política, que es ciencia, arte y realidad.
El domingo, sufrí cuando Danilo Medina abundó sobre cambios que se proponía hacer. Sufrí lo de mi amigo Leonel, y más cuando se agarraba repetidas veces su corbata y hacía gestos, con su esposa Margarita al lado. Eso le llega a toda figura política: criticas, a veces terribles, que afectan al que tiene vergüenza. Termina su inesperado discurso, llamando dramáticamente a los peñagomistas perredeístas. Con razón ya repiten que fue un montaje aquello. ¡Cuán duras son ciertas realidades en política! El discurso contra el retroceso ya no tiene cabida, pues desde 1996 han pasado 15 años. Habría que preguntar: ¿Quién representa el retroceso actualmente?
El acto fue mensajero y abre puertas para que la oposición salga con algo parecido, aunque no lo considero prudente, porque tantos gastos en política, será otra grave deuda que tendrá que pagar nuestro amado pueblo en el mañana, algo que la dignidad nos obliga hoy a analizar.
Por otro lado, los partidos siguen su agitado trabajo en busca de aliados para el proceso democrático y hubo actos muy concurridos con el Partido de los Veteranos y Civiles y el PRD, repleto de entusiasmo, confirmando lo que vengo observando, el fenómeno Hipólito, sin anuncios, despertando un pueblo y rompiendo un contendiente con tantos recursos y publicidad controlando todos los Poderes de Estado.
La Junta Central Electoral no ha podido intervenir para que se frene este derroche en la publicidad. Es la JCE el organismo calificado para poner fin a situaciones denunciadas y criticadas como el derroche en anuncios y la campaña sucia, que denunció el presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado. La jerarquía católica tuvo que mediar para superar el impasse con nuevos funcionarios, pero siempre dejaron al causante de las ojerizas recordadas.
Finalmente, Hipólito Mejía regresó de México, donde fue invitado a la Feria Agroalimentaria y se entrevistó con el magnate Carlos Slim, presidente de Codetel, y otros inversionistas. Andaba acompañado de su hijo Felipe Mejía Gómez y compartes.

