Es motivo de alarma que en menos de 72 horas ocurrieran tres feminicidios. Pero la muerte de mujeres por sus parejas o exparejas constituye una constante desde hace un buen tiempo a esta parte. Ninguna de las acciones anunciadas por las autoridades para enfrentar la violencia machista ha dado resultado. Sin embargo, no es para cruzarse de brazos. Hay que explorar fórmulas para que se tenga conciencia de que la relación de parejas no es indisoluble ni que el amor es eterno.
Entristecen casos como los ocurridos en San José de Ocoa, Mao y Dajabón, donde por asuntos pasionales perdieron la vida Santa Martha Reyes Minyetti, de 35 años; Rocío del Cristal Núñez, de 19, y Bertha García, de 30.
Dos de los victimarios se suicidaron y un tercero es perseguido por la Policía.Pero el asunto está en desmontar esa atmósfera tan cargada en que la salida que encuentra un hombre ante el más mínimo conflicto con su pareja o expareja es quitarle la vida. Sin importar que también se quite la suya.

