WASHINGTON. AFP. Ben Bernanke fue nominado esta semana para mantenerse a la cabeza de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y tiene ahora tres desafíos: poner fin a su trabajo del primer mandato, asegurar el retorno a un crecimiento durable y preservar la independencia de su institución.
El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció el miércoles la reconducción de Bernanke para un segundo mandato de cuatro años que iniciará el 1o de febrero, alabando las virtudes de este renombrado académico y la política de apoyo masivo a la economía que la Fed implementó bajo su autoridad.
Y es justamente esta política la que constituirá el primer desafío de Bernanke puesto que la Fed deberá elegir el momento más oportuno para ponerle fin.
En este período de transición entre la culminación de la recesión y el inicio de la recuperación, la Fed debe evitar dos escollos. Si retira su apoyo de forma prematura, podría repetirse el escenario de 1937. Apenas salida de la crisis de 1929, la economía estadounidense se había derrumbado luego de que la Fed interrumpiera abruptamente los préstamos. Si actúa demasiado tarde, se arriesga una inflación imposible de controlar, como a fines de la década de 1970. La política anti-crisis de la Fed incluía un fuerte aumento de la masa monetaria, que implica un alza de los precios a término. «Debemos mantenernos entre el riesgo de que un repliegue prematuro de las medidas de reactivación monetaria anule el crecimiento y que una ayuda prolongada alimente los temores sobre la inflación», estimó el miércoles Dennis Lockhart, uno de los dirigentes de la Reserva Federal.
Si la Fed de Bernanke logra salir de esta situación, un segundo desafío se presentará: el de asegurar un crecimiento duradero.

