¿Qué Pasa?

Respeten los rangos …

Respeten los rangos …

Los que acostumbran a beber, saben muy bien que mientras más añeja es la bebida es mucho más cara por tener mayor cuerpo, espíritu y mejor calidad.

Tanto los vinos como los whiskies nos dan una pauta de lo que es el añejamiento.  En nuestro país se ha perdido el respeto a la antigüedad en el servicio y a la capacidad adquirida dentro y fuera de la profesión u oficio.

Muchas veces he dicho, ante afirmaciones de periodistas, y lo digo una vez más, que no soy el mejor, sencillamente soy el único. Nadie puede ocultar el inmenso trabajo realizado por nosotros en 41 años de carrera. No soy la biblia de la música, pero soy el que escribió en el viejo y escribe en el nuevo testamento de la música dominicana.

Cuando comencé después de unos meses largos de ausencia a trabajar y manejar a ciertos artistas le he dejado bien claro a ellos que van a encontrar a los difamadores y aves agoreras presagiando futuros negativos, catastróficos en su carrera.

Yo los entiendo, no tienen la más mínima formación y no son capaces de ni siquiera redactar ni una carta para presentar propuestas. Se pasan la vida hablando. Y no tienen, de su corta o larga carrera, nada que mostrar. En estos meses y años de ausencia, algunas personas dominicanas o no, preguntaban dónde podían conseguirme, algunos dijeron que estaba muerto, otros que estaba loco y otros más que estaba desfasado.

Hace cuatro años empezamos a escribir en periódicos, físicos y virtuales, y soy de los pocos, de los escogidos, que una página conocida en el mundo del habla hispana coloca todas las semanas uno o dos trabajos nuestros.

 Remolacha.net, con más de 17 millones de seguidores, nos decía al principio que cada vez que salía un articulo nuestro los tiradores en las sombras le decían que cómo es posible que me publicaran.  Por segunda vez digo que he caminado mucho y por donde quiera que pasamos hemos dejado huellas, es una lástima que otros no puedan decir lo mismo. Nosotros no somos maleteros de artistas, ni maipiolos. Hacemos nuestro trabajo limpiamente, de cara al sol. Tienen que respetar los rangos, así que por favor pónganse en fila.

 Le debo a este país el lugar en el que por primera vez pude ver los ojos de mi madre, no le perdono en que en su herencia genética, esté irremediablemente estampado el hecho de que la grandeza no despierte admiración, sino envidia.

Y es que aunque me duela aceptarlo a ella quisiera volver a ver, pero no en el mismo sitio.

El Nacional

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