El virus del zika no es falsa alarma ni hay que esperar que comience a surtir sus efectos para combatirlo. Esa trágica experiencia no puede repetirse y está bien que se exploren todas las acciones preventivas para minimizar el impacto de la enfermedad, que transmite el mosquito Aedes aegypti.
Pero las acciones no pueden reducirse al plano mediático, como se ha dado en muchos casos. Las reuniones de trabajo y la vigilancia epidemiológica que se han contemplado tienen que erigirse en una sólida barrera contra un virus en torno al cual la Organización Panamericana de la Salud (OPS) prendió la luz de alerta.
El viceministro de Salud Pública, José Manuel Puello, es quien tiene la responsabilidad de evitar que con el zika se repitan los efectos causados por enfermedades como el dengue. Por muchas razones las enfermedades epidemiológicas han castigado duramente a los sectores más vulnerables. Las autoridades no tendrán excusas si el zika las encuentra con la guardia baja.

