A partir de la publicación de los artículos sobre Palestina y Gadafi, he recibido desde Miami (donde habitan nuestros verdaderos patriotas) correos que han progresado desde la intolerancia sustentada en la ignorancia, a la amenaza y al epíteto.
Aprovecho este desafío para responder con las reflexiones de Pedro Henríquez Ureña, sobre los Estados Unidos, publicadas entre noviembre de 1914 a marzo de 1915, cuando vivía en Washington y luego en Nueva York.
1-En los períodos convulsivos de nuestros pueblos, la paz es un problema infinitamente más complejo que la Guerra. Y toda influencia extranjera tiende a convertirse en elemento de perturbación, no de tranquilidad.
2-Los Estados Unidos no se muestran todavía capaces de romper el hielo, político y comercial, que los separa de nosotros. Echemos una mirada en torno: perplejidad ante la situación mexicana; escándalo en torno a la injerencia en asuntos de Santo Domingo; actos opresores para obligar a Haití a caer bajo la tutela financiera de los Estados Unidos; Puerto Rico aspirando a mayores derechos (Obras Completas III, 183).
3-¡Cómo exclamaran- los devotos del régimen representativo en nuestras tierras-
ha llegado el trauma , o descrédito, al sistema? Esas quejas no serán provocadas por la corrupción; las violaciones de los métodos legales y honrados? NO, (responde Pedro) los métodos no sufren violaciones esenciales: todo marcha, como desde sus orígenes. Es que hay dificultades invencibles en el sistema. (Obras Completas. III, 183).
4-Grandes compañías adquieren tanta fuerza en estos años, que incluso el gobierno norteamericano se ve precisado a investigarlas porque están dañando sus propios intereses. La investigación difícilmente destruye el monstruo, pero lo humaniza. (Obras Completas III, 168).
5-Una vez transcurrido el período de turbulencia que todo cambio profundo trae consigo, el poder social pasara de manos del homo-economicus o utilitario, a manos de otro tipo humano antieconómico, no utilitario, para quien vivir no sea ganar sino al contrario, dar, o compartir. Suena como los indignados del 2011. ¿ Verdad?
¡Qué descarado!
6-El psicólogo moderno, que ha aprendido el valor de los estímulos espirituales, irá derechamente al oprimido y le dirá: ¡Álzate en rebeldía, acaso tendrá que herir; pero, ¿merece respeto el egoísmo inconsciente que bajo disfraz sentimental se nutre de sacrificios humanos? (Obras Completas, Tomo III, 111).
Poco que añadir a la contemporaneidad de estas afirmaciones, escritas hace casi cien anos, por uno de nuestros mas preclaros intelectuales, a quien difícilmente podemos catalogar de sinvergüenza o envidioso de los Estados Unidos. Una gran nación a la que solo podrá salvar la lucidez de los ciudadanos del mundo, hoy amenazados por la avaricia (Oh Ezra!) y locura armamentista de sus élites económicas.
Quien tenga oídos para escuchar que entienda.

