Brigadas de la Alcaldía del Distrito Nacional se mantenían limpiando esta mañana la costa, de donde han retirado más de 500 toneladas de plásticos y lilas arrastrados hacia el puente flotante por la crecida de cañadas que desembocan en los ríos Ozama e Isabela.
De a acuerdo a un empleado que trabajaba en la zona del monumento a Fray Antón de Montesinos, el operativo está casi concluido.
Dijo que al mar no llegó plásticos ni lilas, a pesar de las tres horas de lluvias de ayer, como consecuencia de una onda tropical que pasó por territorio dominicano, y que estaba ubicada esta mañana sobre el Canal del Viento.
Esta mañana se observó a brigadas de la alcaldía mientras retiraban fundas plásticas que fueron recolectadas ayer con ayuda de empleados y militares al servicio del Ministerio de Obras Públicas.
El cabildo utilizó equipos pesados en dicho operativo, entre ellos tres retroexcavadoras para el retiro de los desperdicios, en un operativo en el que participaron 1,800 empleados de la institución.
Los plásticos se acumularon en el puente flotante, por lo que la Armada Dominicana decidió abrir la compuerta para que los mismos siguieran su curso hacia el mar Caribe.
Los desperdicios llegaron a la desembocadura del río Ozama por la crecida de cañadas durante las lluvias provocadas por los remanentes de la tormenta tropical Beryl.
En el mar Caribe se acumuló una gran cantidad de plásticos que causó preocupación entre ambientalistas y residentes en la Zona Colonial.
A los ríos Ozama e Isabela desembocan cientos de cañadas de aguas negras que arrastran miles de plásticos hacia la desembocadura en el mar Caribe.
La basura también llegó a la playa de Güibia, lugar que hace décadas era utilizado como balneario de muchos capitaleños. “Aquí me bañaba yo en tiempo de calor, pero ya está muy contaminado”, dijo el obrero José Ceballos, residente en Villa Juana.
Los residentes de los barrios ubicados en los alrededores de ambos afluentes aprovechan el tiempo de lluvia para lanzar desperdicios a dichas cañadas.
Esta situación ha provocado la disminución de especies en ambos ríos, los cuales fueron fuentes de vida en una ocasión, cuando muchas familias los utilizaban para actividades de pesca.
Sin embargo, la contaminación ha provocado la muerte de peces a gran escala, según denunció recientemente la Asociación de Pescadores del Sector La Ciénaga.

