Opinión

Retroceso cultural

Retroceso cultural

Los jóvenes dominicanos  –décadas atrás–  se preocupaban por los temas políticos, económicos y sociales. Inclusive, eran muchos los que mostraban dominio del acontecer internacional en los desaparecidos círculos de discusión que se formaban en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Cualquier joven estudiante de secundaria conocía la problemática nacional. Y la propia gente humilde del pueblo tenía conciencia de la situación local, a pesar de que el número de medios de comunicación  era muy limitado. Había pocos canales televisivos y emisoras de radio, aunque la audiencia de los noticiarios, de frecuencia AM, era muy elevada.

La cantidad de diarios impresos es más o menos igual, pero registramos un enorme crecimiento en medios audiovisuales, con la novedad de de los periódicos digitales y la comunicación globalizada, gracias al internet. Pero ese mayor flujo informativo parece no contribuir a la formación de una opinión pública mejor edificada y de mayor conciencia sobre los temas nacionales. Ni decir de los internacionales.

Nunca como hoy había observado tanta indiferencia en la población respecto a las precariedades que le aquejan, ignorando las causas de un ofertado crecimiento económico que no llega a sus hogares, las razones de la pobreza, la impunidad ante la corrupción pública, el narcotráfico y la criminalidad, para citar algunos ejemplos.

El crecimiento de las comunicaciones y las modernas tecnologías, posiblemente, han contribuido a la manipulación informativa  –por los intereses que representan los propietarios de los medios–  y al incentivo del consumismo, sobre todo en la juventud, la que observa como persona actualizada a aquella que tiene el celular más moderno y costoso. Y sobre esa conducta se desata una competencia.

No se percibe un balance cultural positivo en la población. Hay menos conciencia política en la sociedad que tres y  cuatro décadas atrás y es evidente un retroceso cultural en los jóvenes, cuya mayoría no sabe escribir, incluyendo a muchos que han egresado de las universidades. Sus escritos, en las redes sociales, provocan que nos llevemos las manos a la cabeza, expresando de inmediato: “¡Dios mío, pero es increíble! ¿Qué está pasando en mi país?”

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación