Opinión

Revolución Bolivariana

Revolución Bolivariana

La revolución bolivariana, llamada así por su propio padre, el ex militar Hugo Chávez, pudo ser un gran proyecto, importante en el siglo XXI, pero entiendo que a sus líderes les faltó inteligencia. Hubo una escasa prudencia, falta de sentido común, para echarse encima cambios que sacuden un esquema de producción social de riquezas.

Igual Hugo Chávez. Una persona admirable, sin embargo el populismo pareció tragarse sus buenas intenciones, sus deseos de transformaciones sociales y económicas. Haberse creído que la revolución cubana de los años cincuenta del pasado siglo podía repetirse, casi fotocopiándola, era soñar, jugar a la política, a las revoluciones.

Muerto Chávez la herencia literalmente así recae sobre Nicolás Maduro. Tal vez con condiciones políticas. Igualmente quedó arropado en un populismo mucho más absurdo y en medio de un chavismo desarticulado, posiblemente dividido. En consecuencia, los últimos años de Chávez, seguidos por Maduro, perdieron el norte.

Una vez alguien me dijo que en la vida hay que quemar etapas, que es parte de la evolución, y a la revolución bolivariana le faltó quemar etapas o conocer con mayor exactitud sus oportunidades reales, porque jamás se podrá destruir un sistema productivo para quedarse en el vacío, sin maneras de movilizar la economía.

Todos lo han dicho: Venezuela vivió a sus anchas la espumante economía petrolera pero con base a un crecimiento inexplicablemente desigual, sustentándose en la corrupción en vez de políticas sociales impulsadas con responsabilidad, honestidad. No, mientras el petróleo dejaba mucho dinero se armó la fiesta de los monos.

Maduro está ahí, preso de un movimiento internacional que decidió, por una o varias razones, salir de Nicolás, y va quedándose tan solo que de pronto se quedará sin nadie.

El Nacional

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