Opinión

Roma II

Roma II

El mal es una realidad tan evidente como el bien y se manifiesta de manera burlona ante quienes pueden percibirle. Solo basta conocer algunas personas, visitar algunas ciudades, Nueva York, por ejemplo, para ver a los demonios transitando entre la gente, allá donde se construyen discotecas donde antes hubo templos consagrados. Sucede lo mismo en Roma, mientras transito por la Apia Antica, uno de sus paseos más bellos, tratando de imaginar a la mujer de Herodes cuando compró estos terrenos y se construyó un palacete del cual aún quedan ruinas. Es el paseo más bello de Roma, junto con el del Jardín de los Naranjos, desde donde se vislumbran las cúpulas del Vaticano.

Ciudad fundada el 21 de abril del 753 AC, donde convergieron tres continentes. Con más de tres mil años de historia, cuyo desarrollo geográfico y demográfico alcanzo su límite en la antigüedad, para desesperación de los arquitectos: “Debajo de esta ciudad hay otra”. “Nada se puede construir aquí”. Roma, como todas nuestras ciudades, fue construida por inmigrantes: Latinos y Fiudiceos que se ubicaron en el Valle del Rio Tiber; Etruscos al norte del Tíber; Volcos al sur del Lacio, Sabacos al norte. En una proliferación de aldeas que avanzo hasta el puerto de Ostia, unificadas por Rómulo.

Ciudad de las siete colinas, Roma es hija del asesinato de Rómulo contra su hermano Remo y desde entonces el demonio reina entre sus paredes, aunque la ciudad esté llena de maravillosas sorpresas. Templos y columnas que irrumpen donde menos una se imagina, fuentes y esculturas, puentes que cruzan hacia el éxtasis visual; y donde reina el Vaticano, como testimonio de la vanidad de algunos Papas y negación fundamental del cristianismo.

En esa ciudad fundada en un crimen se basa la jurisprudencia occidental, y en ella contemplamos el resurgir de la impiedad en el hombre en su negativa a recibir inmigrantes, de un continente, el África, donde Europa destruyó las culturas locales, los lazos tribales, las estructuras familiares, los sistemas de producción alimentaria, de canalización del agua, en función de la extracción de minerales en los cuales basó la construcción y consolidación de sus imperios.

El hombre es el enemigo del hombre y el mal está de fiesta. Este es el mundo que ha gestado y gesta. Donde permanentemente nos amenaza el holocausto nuclear; donde la acumulación de capital es una adicción insaciable; donde la gente busca en la droga el alivio para almas enfermas; donde prolifera la explotación sexual de la infancia; la perversión de su inocencia; donde los países eligen a bestias lascivas como presidentes; donde el otrora hermano o hermana es hoy el enemigo. Quien no sepa orar que comience.

El Nacional

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