MOSCÚ. AFP. Rusia se ofreció como intermediaria para resolver la disputa entre Arabia Saudí e Irán, afirmó el lunes a la AFP una fuente del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, después de que Riad rompiera relaciones con Teherán.
«Rusia está dispuesta a ejercer de intermediaria entre Riad y Teherán», indicó la fuente, sin dar más precisiones sobre el papel que podría desempeñar Moscú.
Otra fuente diplomática rusa citada por la agencia TASS dijo que Moscú estaba preparada para recibir a los ministros de Relaciones Exteriores saudí e iraní, Adel al Jubeir y Mohammd Javad Zarif, para solventar la crisis.
«Si nuestros socios saudíes e iraníes muestran su disposición y deseo, nuestra iniciativa sigue sobre la mesa», afirmó, citada por TASS.
Arabia Saudí anunció el domingo que rompía relaciones diplomáticas con Irán después de que la embajada saudí en Teherán fuera incendiada, en protesta por la ejecución del clérigo chiita Sheij Nimr al Nimr. Nimr fue una de las figuras visibles de oposición al gobierno saudí y uno de los líderes de las manifestaciones antigubernamentales en 2011, en las que los chiitas protestaron contra la marginación que dicen sufrir en el reino, mayoritariamente sunita.
Los rivales regionales también han tenido fuertes desavenencias en torno a los conflictos de Siria y Yemen.
El año pasado, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, recibió a Jubeir y a Zarif por separado para que negociaran sobre la crisis siria, en un momento en que Moscú presionaba para crear una gran coalición que luchara contra el Estado Islámico en ese país.
Ruptura
Manama. EFE. El Gobierno de Baréin rompió hoy las relaciones con Irán y dio 48 horas de plazo para que los diplomáticos iraníes abandonen el país, después de que Arabia Saudí adoptara el domingo la misma medida, informó la agencia oficial bareiní de noticias, BNA.
El Gobierno explicó en un comunicado que tomó esta decisión en respuesta a “la flagrante y peligrosa injerencia” de Irán en los asuntos internos de Baréin y de los demás países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrado por los seis países árabes de la zona, incluida Arabia Saudí.
Manama denunció los “ataques cobardes” contra la Embajada saudí en Teherán y el consulado de Mashhad (Irán), los cuales son “un reflejo de las políticas sectarias” iraníes respecto a las que “no se puede guardar silencio” y que hay que “enfrentar con toda la fuerza” para “preservar la seguridad y la estabilidad” de la región.
Riad también anunció anoche la ruptura de las relaciones con Irán tras el asalto a sus legaciones diplomáticas el sábado por la noche, dentro de las protestas por la ejecución del clérigo opositor chií Nimr Baqir al Nimr en Arabia Saudí ese mismo día.
El Gobierno saudí ha dado un plazo de 48 horas al embajador iraní y el resto del personal diplomático en Riad para abandonar el país, y ha retirado a sus representantes en Irán. Arabia Saudí responsabilizó al Teherán de los ataques contra sus legaciones y dijo que el “discurso oficial iraní” fue “el instigador” de los mismos.
El pasado mes de octubre, Baréin retiró a su embajador en Teherán, al tiempo que expulsó al encargado de negocios iraní en Manama, en protesta por la “permanente injerencia iraní en los asuntos internos de Baréin».
El pequeño país del Golfo, cuya población es mayoritariamente chií, está gobernado por una monarquía suní que ha acusado reiteradamente a Irán de apoyar a la oposición interna en sus demandas de mayor democracia y derechos para los chiíes.

