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Establecido que la naturaleza del cambio que precisa el país es política, ¿cuáles serían los elementos que trazarían las rutas de ese cambio? La transformación de la sociedad dominicana tiene diversas maneras de concretizarse, pero todas deben implicar una nueva forma de ver y ejercer el poder, capaz de producir un conglomerado regido por un Estado de derecho, en el cual, las normas sean de aplicación generalizada, con un sistema de consecuencias ante acciones delictuosas independiente de los infractores.
El cambio conlleva un ejercicio activo de ciudadanía, que permita pasar de un sistema de representación a uno de participación, en el cual, el individuo deje de ser objeto de una práctica gubernamental perniciosa y se convierta en sujeto de las decisiones que lo afectan. Un Estado incluyente, aliado del gobernado, no un generador de castas minoritarias de privilegio ni sostenedor de una clientela a quien nutre como soporte de su propia preservación.
En la dimensión económica, el cambio implica una transformación de la concepción del modelo productivo; en la generación y distribución de la renta; en la estructura impositiva; en las definiciones de trabajo y empleo, eliminando distorsiones en el sistema de recompensa, en las condiciones del trabajo y en las características de la ruptura del vínculo laboral; la renovación de la concepción del mercado, eliminando esquemas oligopólicos y colocando al consumidor como centro de la producción económica.
En la esfera institucional, supone un diseño constitucional incluyente sobre la base de una asamblea constituyente que garantice la representación de las minorías y de grupos de intereses, a partir de lo cual, habrán de producirse enmiendas profundas de nuestro modelo de Estado y de las prácticas en la aplicación de las normas.
Un Estado al servicio del ciudadano, no al revés. Eliminación del nepotismo; del clientelismo; del tráfico de influencia; de la corrupción en menor y gran escala. Estado fuerte y cumplidor, provisto de un correcto diseño presupuestal; dotado de un servidor público profesionalizado; respetuoso del patrimonio colectivo; sin gigantismo ni absurdos burocráticos.
En el ámbito social, el cambio obliga a reducir inequidades e ineficiencias de un modelo educativo generador de minorías privilegiadas por la formación recibida. La escuela como centro de la vida comunitaria, creadora de una convivencia en igualdad de condiciones, con métodos que prioricen el saber hacer y el saber vivir. Un sistema de seguridad social con máxima calidad de servicios, con un expedito acceso a los mismos.

