El chofer de Trujillo fue condecorado por el Presidente Joaquín Balaguer, en junio de 1961. Al caer los remanentes de la dictadura, Zacarías junto a Ramfis Trujillo y otros, se fue a vivir a España, regresando al país en 1966, al asumir el Gobierno Joaquín Balaguer, siendo entonces nombrado en un alto cargo del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), en el departamento encargado de reclutar haitianos para el corte de la caña.
Nunca más hizo declaraciones a la prensa. Falleció el 3 de junio de 1999 a los 93 años de edad. El presidente Leonel Fernández ordenó que fuese sepultado con honores militares. Un importante vespertino de la época le dedicó un editorial completo.
Funerales del Jefe
El 2 de junio de 1961 se realizaron los funerales del dictador, en el Palacio Nacional, miles de personas de todos los estratos sociales desfilaron ante el féretro que contenía los restos de Rafael Leónidas Trujillo Molina, «el Benefactor, el Padre de a Patria Nueva, el Jefe, el Benemérito, Protector y Guía, el hombre que aparentemente lo podía todo, estaba muerto.
El cortejo fúnebre partió del Palacio Nacional a San Cristóbal para recibir cristiana sepultura en la iglesia de su ciudad natal, tal como había sido su última voluntad. Luego de la misa de cuerpo presente, donde se le perdonaron los pecados al difunto, el doctor Joaquín Balaguer procedió a leer el panegí rico de lugar. En unas de sus partes dijo: El momento es pues propicio para que juremos sobre estas reliquias amadas que defenderemos su memoria y que seremos fieles a sus consignas, manteniendo la unidad. Querido jefe, hasta luego. Tus hijos espirituales, veteranos de las campañas que libraste durante más de 30 años, miraremos hacia tu sepulcro como un símbolo enhiesto y no omitiremos medios para impedir que se extinga la llama que tú encendiste en los altares de la República y en el alma de todos los dominicanos. Terminada la ceremonia, el cadáver fue trasladado a un panteón ubicado debajo del altar mayor de la iglesia de San Cristóbal.

