Con Danilo Medina se quedaría el mismo PLD, que es como sacar un clavo con otro clavo. O calmar el dolor con otro dolor más fuerte. Las mismas caras, inevitables como las de Félix Bautista, Alejandrina Gernán y Freddy Pérez, entre otros no menos notables. Por tanto, las mismas cabezas e ideas.
Predominante, Leonel Fernández no ahorraría esfuerzos ni recursos para mantener su espacio. Este Congreso haría muy poco por desautorizar a su jefe político, a no ser que el Ejecutivo tome la iniciativa. ¿Y que puede hacer el pobre Medina, de se electo, seriamente comprometido -como está-, con su partido, con Leonel y los funcionarios, corruptos o no?
Las tropas del Presidente salieron, prestas, a ocupar sus posiciones, tan pronto sonó la campana de la victoria.
No importa que Medina haya sido nominado con el 87.18% de los votos, muy por encima del 67.21% que favoreció a la actual estructura dirigencial del PLD. Por lo visto, un 20% de los danilistas votaron por el No, rechazando a Leonel y el resto de la cúpula.
Pero esto lo topa la corbata. Pruritos apartes. Como atrás debe quedar el fracaso del certamen, en lo que a participación y entusiasmo se refiere.
Los que importa es cotejar la carga en el camino. Diligencias que resultan desacertadas en medio tantos malabarismos y ambigüedades. Estar con Dios y con el Diablo siempre ha dado malos resultados. Caminar en la cuerda floja.
En tales circunstancias, nadie se quiere ver en los pantalones de Medina, Postular cambios con los mismos, por tanto, con similares fórmulas e intenciones no suma. Peor aún, resta credibilidad. Pintar al leopardo no lo hace menos feroz y peligroso.
Nuestros hombres del campo, tan perspicaces como agudos, nos han enseñado a encontrar la similitud y la diferencias más en el sujeto que en sus enunciados.
Así nos cuentan: -si tiene cuernos de chivo, come como un chivo, berrea como un chivo, salta como un chivo y defeca como un chivo, qué otra cosa pude ser si no un chivo. O dime con quién andas y te diré quién eres.
