Cártel médico
Como médico de 36 años de ejercicio profesional en mi país, nunca antes me había sentido tan “frustrado y golpeado” en mi consulta luego de leer los titulares del periódico Diario Libre recientemente publicado, donde destaca su información principal un “probable enfrentamiento entre el cartel médico vs. el cartel de las ARS”.
Tengo muy buenas relaciones con los dueños de dicho medio de comunicación y con la prensa dominicana en sentido general, pero el termino “cartel médico” nunca debió emplearlo ese diario dirigido por el licenciado Adriano Miguel Tejada.
La enciclopedia electrónica “Wikipedia” define el Cartel así, cito: “Término con los que se identifica a una gran organización ilícita o a un conjunto de organizaciones criminales que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios (plazas) para llevar a cabo sus actividades criminales, principalmente de narcotráfico”.
Un problema de aplicación correcta de la ley 87-01 no debió llevarse “tan lejos” utilizando estos términos “agresivos y mal fundados” contra la clase médica en sentido general, pues un médico luego de graduarse en la universidad, debe por ley realizar su pasantía donde le asigne el Ministerio de Salud para obtener su exequatur,
Con estos documentos (el título y el exequatur) el médico “no hace nada” para subsistir como ser social, tener familia, lo cual le obliga a la necesaria búsqueda de realizar una “especialidad “la que según sea la rama seleccionada, tendrá como exigencia una duración promedio entre 5 a 10 años de entrenamiento, para luego instalarse en un consultorio a cubrir “gastos”.
¿Coincide esta vivencia con la definición de cartel del periódico Diario Libre? Indudablemente que no y aspiro a que la dirección del diario haga un “mea culpa” en la utilización de estos términos indeseables.
Todos los actores generadores de los conflictos que se derivan de la aplicación correcta de la ley 87-01, debemos –por la experiencia acumulada – aportar nuestro grano de arena en la búsqueda de una solución “más ajustada” a nuestra realidad, siempre y cuando el estado tome el “toro por los cuernos” y se disponga a poner orden en la casa, pues este titular deja muy mal parado al Poder Ejecutivo, por el desorden aparente en que se manejan las principales instituciones de seguridad social del país.

