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Tiroides y embarazo
La tiroides es una glándula ubicada en la cara anterior del cuello – inmediatamente detrás del nudo de la corbata del hombre – que se alimenta con el yodo de la dieta diaria, mayormente aportado por la “sal común” (además de algunos vegetales y algas marinas) y la cual tiene importantes funciones en la mujer (fecundación, menstruaciones, mantenimiento del embarazo, crecimiento y desarrollo de la criatura dentro del útero) y otras funciones metabólicas.

Un embarazo normal se asocia con un aumento en la eliminación por vía renal, del yodo de la dieta diaria que generalmente llega al cuerpo a través de la “sal yodada”, también se producen otras condiciones como el aumento en las proteínas que circulan en la sangre unidas a las hormonas que fabrica la tiroides, así como también, una estimulación permanente de las hormonas que fabrica la placenta conocida en el lenguaje médico como hCG o gonadotrofinas coriónicas.

Todos estos factores, deben ser tomados en cuenta cuando se decide realizar las pruebas de función tiroidea en la paciente embarazada y que modernamente se consideran “rutinarias”, pues se sabe que los análisis de la tiroides de las damas embarazadas son diferentes a los de las damas “no embarazadas”.

Después que ocurre la fecundación, se inicia un proceso de aumento de las proteínas que transportan las hormonas tiroideas a partir de la 7ma. semana del embarazo y alcanzan una concentración máxima en la 16ta. semana de la concepción, las concentraciones circulantes de globulina transportadora de tiroxina (ThyroidBindingGlobulin por su nombre en inglés) y de la T4 total (Total Tiroxina por su nombre en inglés) también aumentan en la 7ma. semana de embarazo y alcanzan un pico aproximadamente a la semana 16 de gestación.

Ahora buen, a quienes debe darse seguimiento de la tiroides durante el embarazo?
Según las recomendaciones de la Asociación Americana de Tiroides (ATA) se debe tener precaución en dar seguimiento, a toda mujer embarazada con las siguientes características:

a) Que tenga antecedentes de hipo y/o hipertiroidismo o que presente los síntomas típicos de cualquiera de esas enfermedades al inicio del embarazo.

b) Que presente un aumento de la glándula (Bocio) ya sea en toda la dimensión de la glándula (Bocio Difuso) o que presente uno o varios nódulos.

c) Cuando la embarazada tiene en su sangre la presencia de los llamados “anticuerpos antitiroideos” una reacción inmunológica que altera la función glandular.

d) Que tenga historia anterior de radiación de la cabeza o cuello, o haya tenido previamente cirugía tiroides.

e) Cuando la embarazada tenga más de 30 años-
f) Si la embarazada es diabética tipo 1 o presenta otras enfermedades inmunológicas.
g) Si tiene historia de perdida de embarazos a repetición, embarazos prematuros y/o infertilidad.
h) Si tiene historia de embarazos gemelares o más.
i) Si tiene historia familiar de enfermedades tiroideas o inmunológicas.
Un embarazo hormonalmente bien controlado llega a feliz término en el 95% de los casos.

El Nacional

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