Hamburguesas y pizzas en las escuelas
Ha causado gran frustración en la clase médica internacional (endocrinólogos, nutricionistas, cardiólogos etc) la “flexibilización” del menú escolar que se brinda en las escuelas americanas a partir de este mes de enero, dispuesto por el Gobierno americano, donde nueva vez le abren las puertas al consumo de un régimen cargado de grasas, azúcares, sal, etc. Ingredientes estudiados ampliamente como causantes de sobrepeso y obesidad.
Sobre todo por el extraordinario esfuerzo que viene desplegando la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su afán de reducir el sobrepeso y la obesidad en los niños y adolescentes y que hoy se estima en unos 43 millones de niños por debajo de los 5 años que la padecen.
La obesidad es un gran reto para cualquier sistema de salud, ya que la misma se acompaña generalmente de complicaciones orgánicas, financieras, psíquicas etc. que disminuyen la calidad de vida del ciudadano a la que tiene derecho mantener.
Considerada como la epidemia del siglo XXI, la obesidad y el sobrepeso, desencadenan comúnmente hipertensión arterial, el síndrome metabólico con hiperinsulinismo asociado y que lleva a la diabetes, disnea del sueño, dificultad motora, insuficiencia cardiaca, derrames cerebrales y asociadas a ciertos tipos de cáncer, con el agravante de que cuando se presenta en los niños se considera que serán adultos obesos con todas estas secuelas.
Alrededor de 11 millones de personas mueren cada año debido al consumo excesivo de sal, azúcares y grasas trans, y al consumo inadecuado de granos enteros, verduras y frutas, y en los Estados Unidos el proyecto de Michelle Obama de proveer a los estudiantes norteamericanos de una alimentación más saludable, siempre recibió el bloqueo de los republicanos en el Congreso.
Frente a estas realidades, la OMS, institución conformada por representantes de 193 países, designó una “Comisión de Expertos Internacionales” en el año 2016 que concluyó su agenda de “erradicar la obesidad infantil” sugiriendo que se cumplan seis recomendaciones específicas de parte de las autoridades de salud a nivel internacional y que sugirió lo siguiente:
1./ Promover el consumo de alimentos saludables, 2./ Promover la actividad física. 3./Atención prenatal y pre gestacional. 4./Dieta Balanceada y Actividad Física combinados 5./Protección salud y empleo de dieta sana y actividad física en los niños en edad escolar y 6./Control del peso.
Sin lugar a dudas, la influencia política en el Congreso americano de los republicanos, ha hecho posible la aceptación de las hamburguésas, pizzas, bebidas azucaradas con el consecuente aumento de las calorías diarias y que provocara un “retraso” en el logro de una buena salud en la población infantil de los Estados Unidos por el aumento del sobrepeso y la obesidad que habrán de derivarse de este consumo, así como hipertensión arterial y complicaciones cardiacas, eliminando las medidas previas tomadas por la Administración Obama
Luchemos en nuestro país por la buena salud de los niños y adolescentes, dejemos a un lado las interferencias políticas que constituyen solo “una” de las soluciones para lograr una buena nutrición escolar y pensemos en tener escuelas y colegios con mayor espacio para la realización de actividades físicas y una alimentación escolar cada vez más saludable.

