El mundo está patas arriba”, dijo el uruguayo Eduardo Galeano, autor del célebre libro “Las venas abiertas de América Latina”, hace más de 50 años. ¡Y es cierto, tanto, que la propia humanidad está en peligro de extinción!
El “imperialismo Yanqui” se derrumba rápidamente bajo el mando del presidente Donald Trump, que parece no darse cuenta de que, el mundo de hoy no es el mundo de ayer, que ha cambiado radicalmente.
El Imperialismo Yanqui va como el famoso tango de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, “cuesta abajo en su rodada” desde hace años, acelerándose tras los cambios dialecticos que se han producido desde la caída de la Unión Soviética el 26 de diciembre de 1991 y del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, marcando un rumbo distinto en las relaciones bilaterales entre Rusia, Estados Unidos, sus aliados europeos, y el surgimiento como potencia indetenible, de la República Popular China, de gran influencia política, económica y social.
Ningún imperio ha sobrevivido al tiempo. Todos han desaparecido, incluso aquellos que se creyeron eternos, como el Imperio Romano, otomano, español, francés, ruso, inglés, chino, egipcio, etc. ¡Todos desaparecieron! Es la dialéctica de la naturaleza. ¡Nada es eterno!
Estados Unidos se resiste a perder su hegemonía. Patalea en medio del océano político para no ahogarse, pero se hunde cada vez más dirigido por un hombre desequilibrado mentalmente, misántropo, sociópata diagnosticado, ególatra, racista, mitómano que ha hecho de la mentira un arma política. (El Washington Post le calculó más de 30 mil falsedades en poco más de dos años.
Hoy se habla de 35 mil mentiras, 50 al día. Sobre ese personaje que inexplicablemente fue electo presidente, fue declarado culpable de 34 delitos, sin incluir el asalto al Capitolio donde murieron cinco personas, evasión del pago de impuestos, abuso sexual, violación, entre otros).
Donald Trump me recuerda al emperador Nerón, un loco que incendió Roma en el año 46 después de Cristo, abuelo de Calícúla, otro maldito loco; Trump me recuerda también al fascista y xenófobo, igual de sociópata de, Adolf Hitler, protagonista de la Segunda Guerra Mundial que costó más de cien millones de seres humanos.
En su enajenación o demencia, el presidente de Estados Unidos amenaza con secuestrar, matar, invadir, destruir con aranceles unilaterales, impuestos mercenarios, a todos los que se les oponen, incluso dentro de su propio país.
El Derecho Internacional, el Tribunal de Justicia, una conquista de la humanidad tras la Segunda Guerra Mundial con la creación de las Naciones Unidas, (ONU), que mantuvo el equilibrio y la paz, en medio de la guerra fría, ha sido destruido por Donald Trump.

