Opinión

Se fueron las mariposas

Se fueron las mariposas

Y quién no ha corrido detrás de las mariposas? De pronto fuimos creciendo y con la edad fuimos inadvirtiendo la desaparición de las mariposas, y quizás creímos que las abandonamos y, aburridas, optaron por irse de nuestras calles y campos, excepto de Villa Fundación, en Baní.
Inventábamos cualquier instrumento con tal de competir en la captura de mariposas y sentir cómo se nos escapaban de entre nuestros dedos, quedando apenas una sensación de polvo o seda, en tanto retozaba en los ojos los múltiples colores de sus sensibles alas.

¿Quién no le ha temido a las mariposas de fiebre? En efecto, aparecían en nuestras casas sin que nadie lo notase. De pronto estaban en cualquier rincón o próximo nuestra cama. Fueron mariposas desprestigiadas. Unos nos dijeron que eran mariposas de fiebre y otros aseguraron que esas mariposas grandes portaban a la mala suerte. Donde se posaba, no entraba un chele.

En fin. Leí en estos días el siguiente llamado: “Científicos de varios países urgieron a las autoridades mexicanas a detener inmediatamente la tala en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca y promover la regeneración de los bosques que forman su hábitat, en una carta publicada en la actual edición de la revista Science”.

Observemos la importancia de preservar las mariposas. Esos científicos alertan sobre el impacto que tienen en el medio ambiente. Lo cierto es que, entre otros factores, las mariposas fueron yéndose con el crecimiento urbano, por lo menos en las ciudades.

¿Qué ha ocurrido en zonas rurales? Lo ignoro, pero las mariposas en nuestro país han dejado huérfana a la primavera. Y pensar que las abejas son tan importantes como las mariposas y la propia pica-flor. De una forma u otra contribuyen con la reforestación.

El Nacional

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