Una organización que está fuera del poder, como el PRM, debería de ser diferente al partido de gobierno en lo ideológico, en lo moral y en lo ético. Ser en la práctica una verdadera alternativa electoral. Lamentablemente, la principal agrupación opositora, no es diferente y hace esfuerzo cada vez por asemejarse al oficialismo.
Es la razón por la que se confirma en la presidencia de la entidad política al señor Andrés Bautista, acusado de recibir soborno de Odebrecht durante sus pasos por la presidencia del Senado. Es obvio que el gobierno hizo una selección (valga la redundancia) muy selectiva y posiblemente el empresario y antiguo legislador sea inocente de las imputaciones formuladas, pero la prudencia aconseja una licencia hasta lograr un descargo judicial definitivo.
De igual modo se ratifica a Alfredo Pacheco como vocero de los diputados del PRM, cuando el momento político que se vive, de lucha en contra de la corrupción y de la impunidad, demandan de voceros con imagen fresca en ese hemiciclo. Es cuestión de lógica: “En vitrinas se exhiben los productos más atractivos.”
Ahora ocurre que ni el presidente del PRM ni su vocero en la Cámara de Diputados, inocentes o no respecto a Odebrecht, están habilitados para hablar del principal tema de la agenda nacional.
Del PRM no sorprende nada. El grupo de Hipólito Mejía celebró la adquisición de Adán Peguero en Santo Domingo Este, al que quitó a Luis Abinader. De Adán Peguero se dice que tiene dinero y forma grupo a base de prebendas y, por añadidura, tiene una desfavorable reputación moral en la UASD. Pero Hipólito lo percibe como un “palo político”.
Un “palo más grande” dio el PRM como institución al convocar a toda la prensa para cubrir el ingreso a sus filas del rifero Virgilio Sport, descontento porque Miguel Vargas no le otorgó la “tajada” que supuestamente le correspondía. Sorprendido quedé (¡Los vi con mis ojos!) cuando gentes que considero serias se pusieron de pie para recibir a ese tipo.
Hipólito Mejía no se quedó atrás de forma individual y giró una visita a Temo Montás. Ambos posaron con respectivos sombreros y muertos de risa, risa que se interpreta como burla y como mensaje de que el PLD y el PRM se parecen mucho.

