Unas 225 muertes y cerca de dos mil atracos ocurridos en lo que va de año en San Cristóbal puede presentar a esa provincia como la más violenta del territorio.
Si bien es posible que las estadísticas policiales puedan quedar cortas, de todos modos el índice es para hurgar en aspectos demográficos y socioeconómicos más que en ningún otro elemento acerca de la violencia y la criminalidad en la zona.
El cierre de importantes industrias ha tenido un impacto negativo en el empleo y las actividades comerciales. Esa dramática realidad, combinada con otros factores, será siempre un estimulante caldo de cultivo para la alarmante ola de violencia que ha estremecido la provincia.
Las múltiples acciones preventivas desplegadas por el Ministerio Público, la Policía y otras instancias oficiales no han impedido que la violencia en San Cristóbal dejara una estela tan luctuosa. El caso es para abordarlo no sólo desde la perspectiva policial, sino tomando en cuenta todos los ingredientes.
