Si en el primer ejercicio se aprendieron formas de introducción a un grupo, o de presentarse a un grupo, en el segundo (con la misma población meta, es decir, con el mismo grupo con el que se inició la capacitación en el método) se inicia el segundo ejercicio, es decir CÓMO INTRODUCIR UN TEMA.
Lo que ocurrirá es muy revelador. El sujeto o la sujeto que se ha ofrecido como instrumento para aprender va a intentar repetir todo lo que aprendió durante el primer ejercicio, lo cual es ya en si una evaluación de lo aprendido.
Se volverá a elegir a un, o una voluntario-a, se le pedirá que prepare su tema fuera del grupo y cuando llegue lo primero que notará será la organización del espacio. Recuerden que a más altura más poder, por eso las iglesias tienen techos altísimos y los púlpitos siempre están muy por encima de la feligresía, y por eso, en las actividades políticas el líder siempre está colocado por encima de la multitud. Ayuda mucho ver las viejas películas verdaderas alemanas, para comprobar como el nazismo utilizaba este empequeñecimiento del individuo para endiosar a Hitler.
Cuando el, o la facilitador/a, llegue, notará además el lenguaje corporal de los y las participantes, los reactivará solicitando ayuda para reorganizar el espacio, que debería ser siempre circular, o semicircular, si se quiere que sea democrático, a menos que las sillas estén pegadas del piso, lo cual ocurre en muchos centro educativos y presenta otros desafíos.
Se autopresentará y hará una presentación colectiva, para saber quién es su audiencia, cuales son sus intereses y sobre todo CUALES SON SUS POSIBLES CONOCIMIENTOS SOBRE LO QUE VA A IMPARTIR, observará su lenguaje corporal y el propio, lo que irradia su compostura: arrogancia, humildad, soberbia, estupidez, sabiduría, y entonces, solo entonces, estará listo o lista para empezar a introducir el tema.
Preguntando se llega a Roma, dice un dicho popular, y preguntando es como se inicia este segundo ejercicio. ¿Qué les dijeron a ustedes que íbamos a aprender hoy? Es una pregunta importantísima porque hay miembros del grupo que quizás creen que han ido a aprender otro tema.
¿Qué han oído decir, se imaginan, creen o saben sobre el tema?
Esta pregunta es fundamental, porque puede ser que en el grupo haya alguien que sepa tanto o más que el mismo facilitador o profesor. Generalmente los maestros tradicionales PENALIZAN a los niños y niñas que saben tanto o mas que ellos sobre el tema, y los desaniman, nunca les preguntan y los reprimen, cuando la actitud debe ser exactamente la contraria: reconocer el conocimiento del niño o niña y convertirlo en su asistente con los otros niños, responsabilizarle, de cuando en vez, de la clase, y adoptar el papel de observador. Así el niño o niña desarrolla otros talentos, la oratoria, la moderación, la responsabilidad, la animación grupal, talentos que generalmente no le enseñan en la escuela.
