Si eres de los que dicen » Yo no tengo nada contra los gais, pero…»; Si ves un gay o lesbiana caminando por la calle y cruzas a la otra acera, o volteas la cara para no verlo, si sientes ganas de ofenderlos o que desaparezcan; si sabes que tu amigo o amiga es gay y dejas de hablarle. Entonces lo que tienes es “homofobia”, es decir un odio irracional hacia los homosexuales.
Es innegable que a pesar del rechazo de los grupos ultraconservadores, los derechos por el respeto a estas minorías ha venido ganado terreno en muchas partes del mundo, incluyendo nuestro país. El hecho que un grupo de jóvenes dominicanos (clase media) muestren sus voces y sus rostros en las redes sociales, para hablarnos de sus experiencias a la salida del «closet» es algo valiente e inaudito.
Hay que romper el estigma de que los homosexuales son solo los afeminados o aquellos que se visten y hablan como mujeres, es un estereotipo mal fundado y concebido. Tal es el caso del homofóbico, que al ser desenmascarado como gay, acudió a los medios de comunicación para desmentirlo, diciendo: Yo soy una persona «normal» ¿Ud. me ve a mí cara de eso?
Sin embargo, los homosexuales los encontramos de todas las edades, de todas las razas, todas las religiones, son médicos, maestros, agricultores, banqueros, soldados, atletas y por si acaso no te has dado cuenta, son nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de clase o de trabajo. Ser homosexual, no es un invento de los países desarrollados, es una realidad humana.
La homofobia es como una enfermedad, que se manifiesta en diversas formas y espacios dentro de la sociedad, pero que debe ser rechazada por todos, principalmente, por la amplia comunidad gay (incluyendo aquellos que todavía permanecen en el closet), que están llamados a jugar roles importantes en la lucha por los derechos a la diversidad sexual y la promulgación y aplicación de las leyes antidiscriminatorias.
Al concluir la semana del orgullo gay, la comunidad LGBT tendrá su ya tradicional caravana y una fiesta pública al final de la tarde, en el parque Eugenio María de Hostos. Los homosexuales lejos de avergonzarse, deben mostrarse orgullosos, porque al final todos somos iguales, independientemente de nuestro sexo, orientación sexual o identidad sexual.

