Más de 36 mil socorristas, policías y militares participan desde mañana en un operativo nacional de seguridad ciudadana y prevención de accidentes durante Nochebuena y Navidad que requiere de respaldo y obediencia de la ciudadanía.
Aunque los festejos abarcan sábado y domingo, desde el viernes miles de personas se desplazarán por autopistas y carreteras para reunirse con los suyos en toda la geografía nacional, lo que supone un congestionamiento de esas vías durante esos días e incluso el lunes.
Los riesgos de accidentes de tránsito se elevan considerablemente, más aun por la imprudencia y manejo temerario de choferes, muchos de los cuales conducen en estado de embriaguez.
La población afronta también un incremento en los robos, asaltos y atracos en barrios populares, sectores residenciales y zonas próximo a tiendas y plazas, por lo que se requiere que las personas asuman debida precaución para evitar convertirse en víctimas de algún antisocial.
El director del Servicio Nacional de Salud, doctor Nelson Rodríguez, adelantó que los hospitales públicos disponen de los insumos necesarios, camas, ambulancias, médicos, laboratoristas y enfermeras para afrontar las emergencias que se produzcan durante el fin de semana.
La Defensa Civil informó que se instalarán puestos de socorro en autopistas y carreteras, donde también operarán servicios de ambulancias, en tanto que la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) incrementará los niveles de control de tránsito urbano e interurbano, con la finalidad de evitar accidentes.
Ninguna de las previsiones asumidas por las autoridades ni la movilización de miles de policías, militares y brigadistas tendrían ningún efecto positivo, sin el comportamiento de moderación y respeto a la ley que debe dispensar la ciudadanía, única manera de evitar la ocurrencia de tragedias.
Nochebuena y Navidad son días propicios para celebrarlos o festejarlos en familia, con la compañía de buenos amigos, sin excesos, porque esas efemérides convocan a la alegría y reflexión y no a imprudencia ni a la insensatez. Es mejor dormir en propia cama que en camastro o morgue de un hospital.

