Opinión

Septiembre y sus tránsitos

<P>Septiembre y sus tránsitos</P>

Septiembre se convirtió en el mes más cruel, (no abril como decía el poeta T.S. Elliot) cuando murió mi madre.  Desde entonces es un mes cuya llegada temo, como se temen las decepciones y penas de toda índole.

Pero este septiembre algo pasó en la ciudad que cambió el augurio funesto de unas semanas donde los días parecen interminables  y son las noches una nostálgica vigilia, la espera de  que por algún ladito asome el rostro amoroso de mi madre.

De pronto la imagen se impuso al ruido cotidiano, al calor, a las escaramuzas del ser y 87 artistas de la fotografía, en  todas sus vertientes tomaron la zona colonial por asalto, en 29 exposiciones bajo la dirección de Carlitos Acero,  Mayra  Johnson, y Sarah Herman, quienes coordinan el Centro de la Imagen.

En un minuto y 45  segundos, la fotógrafa  Amanda Tatiana Forteza Collado nos devolvió la fortaleza de su apellido, con una serie de asombrosas fotografías que comienzan con una bala, la  misma que le extrajeron de la cabeza cuando inesperadamente un vecino asesinó a su esposo y  la dejó emocional y físicamente inválida. Es la primera vez que escucho a un neurocirujano presentar una exposición de fotografías y describir las fotos como el puente que le permitió a Tatiana regresar de sus dos muertes.  Me dolió Frank Almánzar, a quien tanto quería.

Pedro Pablo Díaz me rescató del choque muerte/vida y nos fuimos a ver a Roger Zayas, quien durante 365 días se dedicó a fotografiar manos,  fotos de una excelente calidad e impresión, manos que se levantan cuando llueve belleza en la ciudad, como café en el campo.

Guiada por la pericia de Pedro Pablo  visitamos, en la Zona Colonial,  la exposición de los más jóvenes, hermoso ejercicio donde se pueden identificar las influencias de quienes han labrado el camino; y de allí partimos  a encontrarnos con Marcelo Mastroianni, saludándonos  desde una vidriera parisiense.

Son los tránsitos entre gustos, clases, y cosmovisiones, puentes que nos llevan desde París hacia el alto Manhattan, a la otra República Dominicana, la de los dominicanos y dominicanas ausentes, en el Domínico Americano.

Nunca ha sido más tierna la mirada que cuando Pedro Pablo la posa en un fotógrafo de barrio, quien retrata el sueño americano de la dominicanidad en sus limosinas de mentira, sus bodas con paisaje de fondo, sus quinces y primera comunión.

Entonces me pareció escuchar: Septiembre no es ya el mes más cruel, es el mes de la fotografía. Se llevó doscientos años lograrlo, pero más tiempo le llevo a  Josep Niepce y a Jacques Daguerre, plasmar la luz en la oscuridad,  e inventarnos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación