Opinión

Ser de derecha

Ser de derecha

Inspirado en el artículo del señor Pablo McKinney del viernes pasado donde citó al Frei Betto diciendo: “ser de derecha es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsicamente superiores a los demás,”me he animado a aclarar algunos puntos sobre lo citado, puesto que sin dudas es una exposición clara del desconocimiento sobre lo que realmente plantea una verdadera “derecha” a estas alturas del Siglo XXI.

Ser de derecha implica ser lo más implacable contra la injusticia. Lo justo no es quitar al que posee para dar al que no posee; lo justo es que el que no posee pueda por su esfuerzo, trabajo y desempeño llegar eventualmente al club de “los poseedores”. Injusto es tomar bajo amenaza de fuerza y agresión dinero de una persona para engordar a un Estado, que no por corrupto pero por naturalmente ineficiente,  se encuentra imposibilitado de dar con mediana eficiencia hasta el más simple de los servicios a la ciudadanía y mucho menos facilitar su crecimiento.

Ser de derecha es entender que los imperativos del mercado son creados fundamentalmente por los derechos humanos, por ello el apego irrestricto a las leyes y sobretodo a los derechos del individuo. En todo atropello del Estado a los ciudadanos, los primeros en irse por la borda son sus derechos económicos, y son estos derechos económicos la base intrínseca de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. El mercado es, porque existen humanos ejerciendo a plenitud sus libertades y su derecho a escoger, de hecho el mercado puede llegar a ser la expresión más pura de la libertad individual, donde se oferta y se compra por la decisión racional e inmanipulable de seres humanos.

Ser de derecha es considerar que la cura a la pobreza no está en lo que haya o deje de haber. Esta está directamente vinculada a lo que se pueda o no se pueda hacer. Por eso la libertad del individuo primero, para luego hablar de igualdad de oportunidades.

Ser de derecha es creer en la libre determinación de cada ciudadano y de cada país, donde si bien somos iguales en oportunidades no somos iguales individuos, y la responsabilidad de nuestro presente recae sobre nuestras propias acciones del pasado. No es achacar culpa en terceros de nuestras desgracias, ni pensar que unos están destinados a ser mejor que otros: es respetar que cada persona es un mundo y que en base a ese mundo gira su vida y su derecho más preciado, la libertad.

Siempre se ha dicho que la derecha se beneficia del apoyo de los más poderosos y la izquierda del apoyo de los “excluidos sociales” y las “masas pobres”. Eso en si pone en evidencia claramente un punto: la derecha se beneficia cuando todos logran bienestar, la izquierda se beneficia cuando los pobres se mantienen pobres y cuando se logran más pobres que dependan de las dádivas de los que “les apoyan”. ¿Qué mejor punto que la perpetuación de la pobreza para preservar el poder como pivote de la izquierda, pregunto yo? ¿Y qué mejor punto que el aumento de la riqueza para preservar el poder, como pivote de la derecha? Es preguntarnos a dónde vamos y lo que deseamos.

El Nacional

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