La Policía Nacional y la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales son las instituciones que registran mayor rechazo en la población. La PN, en materia de credibilidad, ocupa el último lugar de 142 países, de acuerdo al Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.
Pero la mala calidad del servicio eléctrico no se queda muy atrás, alcanzando el lugar 129 y definido como el principal escollo para la competitividad. La vergüenza no sólo es nacional, es mundial, con la agravante de escalar a números superiores, debido a su cada vez mayor deficiencia.
Aparte de deficiente, la CDEEE es una institución que compulsivamente le roba dinero a la gente. A través de las denominadas distribuidoras, asigna tarifas que no se corresponden a las consumidas por los clientes. Y el cliente que se queja, en una distribuidora, pierde su tiempo y afecta su salud. ¡Ningún reclamo prospera!
De forma adicional a muchos clientes les atribuyen conexiones clandestinas o fraudulentas, para administrativamente poner multas, en flagrante violación al Art. 125 de la Ley General de Electricidad. En el hipotético caso de que la imputación se corresponda a la verdad, se trata de un delito establecido en el Art. 401 del Código Penal.
Exhorto a todo cliente, objeto de multa administrativa, a llevar su caso a la Superintendencia de Electricidad. Y si no prospera a apelar a los tribunales de la República, contemplando siempre la posibilidad de demandar a la distribuidora correspondiente por los daños materiales y morales ocasionados.
La ley General de Electricidad fue concebida y elaborada en desmedro del consumidor. Por encima de ello no se puede permitir que las distribuidoras diariamente la estén violentando para ocasionar más daño a la población. Es tiempo de que la gente despierte, se levante y ponga un ejemplo con el deficiente servicio eléctrico.
