Opinión

Si no el PRD, un frente

Si no el PRD, un frente

Instalado está, a cargo del PLD y con el concurso de Miguel Vargas, un poderoso tinglado económico que oprime a las grandes mayorías. Empeñado en dividir al PRD, el depuesto presidente impide que esta agrupación despliegue una oposición efectiva, con lo cual contribuye a que el gobierno peledeista aplique los odiosos impuestos anunciados la semana pasada.

Penalizar ciertos productos de la canasta básica y dejar de estimular la educación, es un crimen de lesa humanidad, posible solamente en regímenes tiránicos, sin oposición. 

De seguir el sendero trazado por Vargas, el PRD corre el riesgo de ser desplazado por fuerzas emergentes, siempre que sean capaces de unirse para proteger a la población frente a estos embates. Y esta vez, las medidas afectan a todas las capas sociales, incluyendo a industriales y comerciantes, a punto de quedarse sin mercado carente de poder de compra.

Apoderados  del legado de Peña Gómez, los perredeístas están llamados a entender este  proceso, en el umbral de un estallido social. Obviarlo representará para todos, seguidores o no de Vargas, su ruina política. 

Echaron a perder la oportunidad que el pueblo dominicano les puso en sus manos en las elecciones pasadas. Los errores recurrentes bailaron pegados con la traición. Hecho innegable que el PRD aceptar si procura renovarse.

Esta vez, debe asumir el compromiso de presionar y enderezar el comportamiento de un grupo gobernante que no da señales de conciliar con los intereses de la nación. O, cuando las da, se ve forzado a examinarlas, debido a las presiones de quienes ejercen el poder verdadero, sin estar dispuestos a negociarlo.

 Los sufragantes  del PRD en las elecciones pasadas podrían estar cuestionando su posición ante un partido que no termina de unificarse en torno a un proyecto y un liderazgo firme y aguerrido, como el que le ha dado fuerza y poder de convocatoria durante más de cincuenta años.

 Los vagos comentarios del objetado presidente del PRD y la falta de una posición frontal y vigorosa del otro lado delatan la enorme debilidad que acusa a la que suponemos mayor fuente opositora. Mientras tanto, el gobierno hace provecho de este agotamiento, afianzando su proyecto de partido único. Escenario propiciatorio de una tercera fuerza en la que liberales y conservadores, incluyendo agrupaciones emergentes,  están convocados a  conformar un frente opositor que asuma la defensa de los intereses de población, combatiendo la voracidad de ricos y gobernantes.

El Nacional

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