Si es que hay tiempo y no es mucho pedir, me gustaría que Jorge Subero Isa hable de sus logros y fracasos en la Suprema Corte de Justicia; que explique el porqué de la larga demora para fallar el expediente de la Sun Land e incluso si todavía defiende su voto o está arrepentido; que diga si favoreció o se opuso a la cancelación de los jueces Julio Aníbal Suárez, Eglis Esmurdoch y Ana Bergés; si las pensiones y privilegios otorgados a los magistrados cesantes es legal o ilegal, además de inmoral. Se ha dicho que su rechazo al recurso de inconstitucionalidad sobre el controversial préstamo por 130 millones de dólares es una espinita que lleva en el alma, pero es él quien debe hablar del caso.
También me interesaría conocer su parecer sobre la integración de los tribunales superiores, así como las razones por las cuales el Consejo Nacional de la Magistratura ratificó a unos jueces de la Suprema Corte de Justicia y a otros los canceló. Como exmiembro del organismo él puede hablar con mucha propiedad. Pero de esa misma manera me gustaría que el magistrado Rafael Luciano Pichardo explicara a qué atribuye que llegara a la Suprema con una estampa de perredeísta, restregada incluso por el actual presidente de ese tribunal, y saliera con una de peledeísta; a que atribuye que después de proclamar que era el candidato del presidente Leonel Fernández para presidir el Tribunal Constitucional no lo escogieron ni como juez del Tribunal Superior Electoral.
Si considera esa exclusión como una burla, pues después de considerarlo un maestro de maestros, el propio Presidente de la República solicitó al Consejo Nacional de la Magistratura que exonerara su evaluación. A lo mejor debe hablar de otras cosas, pero al menos yo me conformo con eso. En la vida civil y carentes de compromisos con las explicaciones pudieran hacer hasta un aporte significativo. Siempre, insisto, en que no sea demasiado pedir.

