Uno reposa en un colchón bananero y el otro muestra el producto. Lo común entre ellos es que con la venta de plátanos y guineos piensan remediar la situación del hogar que es toda su ilusión, como expresa el Lamento Borincano, de Rafael Hernández. El rostro, en ambos, parece decir que la venta está mala. La escena fue captada en una calle de Los Mina, no en San Juan de Puerto RIco. La miseria no tiene gentilicio. Foto Jorge gonzalez

