Unas veces bien justificado y otras halado por los moños, el desnudo teatral se ha hecho presente en los escenarios dominicanos y del mundo, siendo en ocasiones una hermosa manifestación del verdadero arte, mientras que en otras se minimiza convirtiéndose simplemente en un elemento inventado para atraer buen público.
Talvez porque durante un tiempo aquí en el país se decía que mucha gente no tenía todavía el hábito de asistir al teatro, muchos productores comenzaron a incluir dentro de sus ganchos teatrales el desnudo de uno de sus actores.
Los menos creativos solían anunciar un desnudo que en las tablas se representaba con un cuerpo en ropa interior, o alguien que con poca ropa entraba y salía de manera furtiva.
Lo cierto es que sin duda, como el teatro siendo arte debe reflejar aspectos que se vean como parte de la vida misma, hoy en día muchas escenas justifican un desnudo o semi desnudo, porque estos son parte del ser humano en el baño, en la habitación, en intimidades de parejas, escenas que siempre son parte de los mismos montajes y deben llevarse al público tal y como se viven de manera real.
El teatro dominicano sufrió durante unos años de promociones de obras que solo se enfocaban en anunciar que fulanito se desnudará como manera de llamar más gente a sus funciones, sin que el montaje en ocasiones ameritara enseñar las partes íntimas de un cuerpo.
Otras veces el texto en esencia debe tener desnudos que no necesariamente se usan para generar escándalos previos, y cuando se dan dejan en el público el sabor agradable que solo sabe dejar el buen teatro.
Actualmente se anuncia, por ejemplo, el montaje Más orgasmos, protagonizado por Luis Manuel Aguiló y Nashla Bogaert, en el que se muestra un desnudo artístico, acorde con el tema del montaje que le sirve de enlace a una primera obra denominada Orgasmos que el mismo conductor montara con Luz García.
El montaje estará en escena del 22 de marzo al 1 de abril, en la sala Ravelo del Teatro Nacional.
Los glúteos de Víctor Pinales
Víctor Pinales también mostró su cuerpo en el año 2010 con el monólogo Casio, del que se recuerdan sus glúteos al dar la espalda en escena.
Otros montajes que han explotado el desnudo y dejado sus recuerdos en escena son: La virgen de los Narcizos, en el que Milagritos Martínez hizo un desnudo; Sueños de una noche de verano, donde mostró su cuerpo Oleka Fernández, o El graduado, en el que la venezolana Freda López mostró su cuerpo desnudo de una manera muy artística. Loraine Ferrand se desnudó en el montaje Muller Machine, y Víctor Ramírez enseñó su buen formado cuerpo en la producción Yepeto.
Otros ejemplos son el buen manejado desnudo de la experimentada Yamilé Scheker, en el montaje El viaje chino.

