Deportes

Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

La gran familia del deporte
Decía el Maestro de América, y no me refiero a los mexicanos José Vasconcelos y Justo Sierra, sino, al nuestro, al verdadero Maestro de América: Don Juan Bosch, Que lo más difícil que hay en el mundo, es inventar una mentira que se parezca a una verdad.

El deporte nacional es un gran ejemplo del razonamiento del viejo maestro, en el sentido de que muchas personas perciben que nuestra estructura olímpica y federativa está maleada.
Sin embargo, no es así.

El deporte nacional es una gran familia que aglutina a cientos de dirigentes capaces, honestos y consagrados, que le brindan un gran servicio a la Nación, a través de sus enseñanzas.

El ejemplo más reciente de esa unidad lo viví recientemente, cuando el presidente de la Federación de Deportes Ecuestre, el ingeniero José Manuel Ramos, presentó al país su propuesta con miras a dirigir los destinos del Comité Olímpico Dominicano.

El joven dirigente lo hizo con decencia, reconoció los aportes de los veteranos dirigentes Luisín Mejía y Antonio Acosta (Colin), pero estableció claramente que el presidente del COD ya había cumplido su ciclo. Ese mismo día, el jefe del COD lo felicitó y sus conversaciones han sido fluidas. Eso es lo correcto.

Esa es la gran realidad. El deporte es una gran familia. Una familia que tiene la responsabilidad de incidir en la educación de millones de dominicanos. Que además tiene el compromiso sagrado de elevar nuestros sentimientos patrióticos en competencias internacionales.

El presidente Danilo Medina cree en el deporte y en sus dirigentes. El ministro de Deportes, Danilo Díaz tiene el mandato expreso del jefe del Estado de hacer grandes transformaciones.

¿Qué nos hace falta entonces?. Que nuestros amigos federados tengan el sentido de la renovación, que actúen sin miedo y con libertad de criterio, que asuman una perspectiva de futuro por encima de la inmediatez, pero sobre todo, que denuncien a los federados que empañan  la buena imagen de la gran familia del deporte.

La propuesta de José Manuel Ramos para dirigir el COD reviste una gran importancia, porque exhibe un gran conocimiento de los puntos sensibles del deporte y porque plantea una defensa acérrima a las federaciones y sus conquistas. Ojalá y otros jóvenes dirigentes lo imiten.

En mis cálculos de mentalidad moderna, pienso que el amigo Luisín Mejía ha permanecido en el cargo más de lo prudentemente aconsejable y lo demasiado hasta Dios lo ve.

La suerte está echada. Los federados deberán decidir en diciembre, si siguen atados a un sistema anquilosado de dirección, o si optan por la renovación de una institución que se mantiene resbalando sin dar el salto a la modernidad.

Ramos tiene todo el tiempo para crecer sostenidamente, pues hay federados con independencia de criterio, que entienden que ya Luisín cumplió. Ramos ha dado un gran paso. Ojalá sepa dejarse llevar correctamente por sus asesores.

El Nacional

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