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Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

El difícil proceso del COD
El proceso eleccionario del Comité Olímpico Dominicano será recordado como uno de los más complejos. No sólo por la cantidad inusitada de aspirantes,
sino, porque esa entidad se encuentra en una fase, donde el poco prestigio que le queda, podría perderlo, si se sigue jugando a la politiquería y permitir que miembros federados que deberían estar fortaleciendo sus entidades
y resolviendo algunos problemas internos, se empecinen en ocupar
posiciones en el COD.
Yo no puedo emitir un juicio de valor sobre la sanción impuesta por la FIFA a Osiris Guzmán, ex presidente de la Federación Dominicana de Fútbol. Lo atinado es esperar su apelación ante el Comité de Arbitraje Deportivo Internacional (TAS).
Ahora bien, este caso debe tocar el botón de alarma, para comenzar a repensar seriamente de que manera se le devuelve al COD su otrora prestancia como organismo clave para que el buen desarrollo del deporte nacional y evitar el riesgo de que otros federados resulten sancionados.
Este proceso presenta algo indefectible: la salida de Luisín Mejía del Comité Olímpico Dominicano por sus compromisos internacionales. Contrario a lo que podría pensarse sobre el mito de invencibilidad de Mejía, lo cierto es, que hay un gran disgusto en el seno de los federados votantes y esto ha provocado un vuelco favorable a la candidatura de José Manuel Ramos a la presidencia del COD.
Otro aspecto importante, es que algunos seguidores firmes del hijo de Baní sostienen a las claras, que prefieren que sea Ramos que tome las riendas del COD en ausencia de Mejía. Ahí está el dilema y lo complejo de estas elecciones. En un proceso, cuyo sistema de votación no es en plancha, sino individual, por lo tanto, no hay garantía de que se endosen voluntades. Finalmente prevalecerán los intereses del votante, pues el voto es secreto.
Aunque José Manuel Ramos ha planteado públicamente que su candidatura a la presidencia del COD es irreversible, algunos dirigentes veteranos y figuras influyentes del deporte le han manifestado que debe mantenerse abierto al diálogo, pues sectores importantes del país, lo ven como el sustituto natural, con el perfil y las condiciones para reemplazar a Luisín Mejía, ya sea ganándole el proceso electoral o en caso de que éste decida retirarse.
Esta última tesis se ha manejado en círculo de amigos de Luisín, que entienden que debe irse por la puerta grande y no tomarse el riesgo de salir derrotado, como en efecto podría suceder, dado el disgusto de federados que alegan haber perdido conquistas sin la mínima protección del jefe del COD.
Otro factor que ensombrece más el proceso electoral de diciembre, es que el contrato del CRESO y el COD, vence en el 2020.
Es constante el runrún de que la continuidad de ese acuerdo, vital para el desempeño de nuestros atletas, podría depender de quien sustituya a Luisín Mejía en la presidencia.
Son muchas las cosas en juego. El señor Mejía tiene la responsabilidad histórica de ordenar bien su retirada y garantizar un relevo: creíble y eficiente.

El Nacional

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