Una gran lección de vida
Dice un proverbio turco que quien busca un amigo sin defectos, es muy probable que se quede sin amigos.
Es una clara alusión de que no somos perfectos, pero evidentemente, que siempre vamos a recibir grandes reconocimientos en la vida, cuando seamos capaces de alejarnos de la envidia, rencor, prepotencia, ira, altanería, pesimismo, egoísmo, traición, maldad y tantos antivalores que
envenenan el alma.
En cambio, cuando somos justos, leales, tolerantes, buen hijo, buen padre, buen hermano,
y practicamos la gratitud con humildad, sin importar los peldaños alcanzados en la vida, vamos a recibir amor.
Y eso fue lo que cosechó Franchy Prats, la tarde del sábado 23 en el Club Mauricio Báez, cuando cientos de amigos se desplazaron desde distintos y lejanos lugares para tributarle un reconocimiento: al deportista, al hombre de los medios de comunicación, a quien ha sabido representar la patria con orgullo en la disciplina del baloncesto.
Pero sobre todo, al hombre bueno, al hombre humilde que da vigencia al pensamiento de José Marti, en el sentido de que “toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz”.
Qué bueno que la Liga de Árbitros Dominicana de Baloncesto le haya organizado, a través de Mélido Sánchez, Víctor Sánchez, Víctor Sierra y Leonardo Jourdair, este homenaje con tanta calidad humana, al quien Frank Kranwinkel llamaba cariñosamente:
El ñoño Franchy.
Yo pienso que Franchy Prats nos ha dado a todos una lección de vida. En los mejores momentos de su existencia, rodeado de amor familiar, de los logros deportivos de su hijo Alex y del cariño de su nieto Oscar, ha tenido que vencer obstáculos difíciles relacionados con su salud.
Y lo ha hecho con valentía espartana, obediente a su Dios en quien ha confiado ciegamente y en el apoyo humano y moral de todos sus familiares y todo un pueblo que reconoce al deportista, pero sobre todo, insisto,
al hombre bueno.
“Un día con Franchy en el Club Mauricio Báez” constituyó un gran evento, donde
la hermandad salió a relucir en su máxima expresión.
Siempre he sostenido que el odio y la envidia destruyen, enferman el alma, estropean los proyectos más hermosos, pero el amor unifica, da frutos, dulcifica nuestra existencia y justifica nuestra presencia en esta tierra, a la cual le pesamos tan poco.
Eugene Richardson, Vinicio Muñoz, Leroy Jackson, José -Boyón- Domínguez, Soterio Ramírez, Hugo Díaz, Jesús -Chú- Mercedes, José Molina, Pedro Morel, Julián -Bombo- Mackelly, Freddy “El Pollo” Sánchez, Thomás Richard, Roberto Abad y la presencia del presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía, entre otros, enviaron un mensaje claro de solidaridad y hermandad. El país necesita más seres humanos como Franchy Prats.

